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martes

Del pico El Paisano a Gallegos

ruta del pico El Paisano a Gallegos,1La sierra del Naranco posee un inestimable valor para los ovetenses y para sus vecinos de los concejos limítrofes. Y según parece, su importancia viene de antiguo, pues cuentan los entendidos que por su ladera sur discurría una importante calzada romana que comunicaba Lucus Asturum, localizada en un lugar próximo a Lugones, con las explotaciones auríferas del suroccidente de la región.
Pero no sólo tuvo importancia para los romanos, pues siglos después, el rey Ramiro I decidió que en las inmediaciones de esta vía de comunicación se construyera una Sala Regia, que hoy todos admiramos como Santa María del Naranco (ver), una de las joyas del prerrománico asturiano.

Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲▲
  • Itinerario: pico Paisano - El Pevidal - Los Trapones - El Campu Cimeru -Rodiella - La Molinera - Gallegos (y regreso)
  • Señalización: buena
  • Sendero homologado: es un tramo del PR AS-239
  • Desnivel: unos 500 metros
  • Distancia: algo menos de 25 kilómetros
  • Duración: alrededor de seis horas

Situación y distancias


Distancias por carretera a Oviedo, capital del concejo del mismo nombre
mapa de situacion Oviedo
Pulsa en la imagen para aumentar su tamaño


Cómo llegar al punto de partida
ruta del pico El Paisano a Gallegos,punto de partida
Inicaremos este tramos del sendero PR AS-239 en el punto más alto de la sierra del Naranco, en el pico Paisano, al cual accederemos desde la ciudad de Oviedo por la avenida de los Monumentos, que desemboca en la carretera que asciende ladera arriba hasta las inmediaciones del monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Una senda situada a sus espaldas nos conducirá hasta el panel informativo que señala el inicio de la ruta.

Después de un rato intentando reconocer cada una de las zonas de la ciudad desde la altura, con la inhabitual panorámica de Oviedo en la retina y a la sombra de la gigantesca escultura pétrea, iniciamos nuestra andadura con una leve bajada.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,vista de Oviedo

En este primer tramo caminamos por una franja acotada en el asfalto. A nuestra derecha se abren amplias vistas de toda la zona que se extiende desde la ladera norte de la sierra hasta el Cantábrico, destacando en primer término las tramas urbanas y los polígonos industriales de Llanera.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,vista Llanera

Al llegar a un puente que salva un pequeño arroyo, el firme de la senda se modifica: abandonamos el asfalto y comenzamos a ascender pisando piedra. Poco después, el verde amable de las praderas se vuelve más agreste.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,cotoya

Entre el amarillo florido de la cotoya no tarda en surgir una de las fortificaciones construidas durante la Guerra Civil que se conservan en la zona. Un cartel informa al caminante que se trata del búnker de Los Llosicos.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,Los Llosicos

El sendero da un giro brusco y toma dirección suroeste, estamos en la zona conocida como Los Trapones. Toca un tramo de ascenso. En realidad las subidas y las bajadas se suceden durante buena parte de la ruta. 

ruta del pico El Paisano a Gallegos,2 ruta del pico El Paisano a Gallegos,3
Después de una de estas subidas, accedemos a una balconada desde la que contemplamos la recortada silueta de las sierras del Monsacro y del Aramo, y de otras más hacia el oeste.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,vistas Monsacro y Aramo

En las proximidades de Brañes abandonamos el asfalto caminando ahora por un camino que discurre paralelo al río Nora, por más que la frondosa vegetación nos impida su vista. No obstante, tardaremos en iniciar el descenso para ir en su busca. Tras cruzar las aldeas de Rodiella y La Molinera, proseguimos a favor de pendiente hasta alcanzar Gallegos.

ruta del pico El Paisano a Gallegos,puente Gallegos

Llegados al puente de origen medieval que une las tierras de los concejos de Oviedo y Las Regueras, iniciamos el camino de retorno que realizaremos por el mismo itinerario.

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jueves

Caminos de hierro verde

La frondosa vegetación oculta ansiados tesoros. Desde bien antiguo se viene horadando el verde manto vegetal  que cubre las tierras de Asturias ansiando encontrar los más variados  minerales. Ya en tiempos del Imperio romano se desmenuzaba la tierra de la comarca suroccidental  en busca de oro. Esquilmadas las tierras del Valledor y zonas limítrofes del preciado metal, habrá que esperar hasta el siglo XVI para tener noticias de nuevas explotaciones. Será entonces el carbón el que, en cantidades limitadas y con métodos bien rudimentarios, se comience a extraer de las oscuras capas paleozoicas.

Habrá que esperar casi dos siglos más, hasta que las mentes más preclaras de la región, empiecen a ocuparse de la riqueza, negra esperanza de una región aislada, que se oculta bajo pastizales y carbayedas.


Gaspar Melchor de Jovellanos sabe que el carbón está ahí y que su explotación racional podría estimular el crecimiento económico de la región. Pero nada se puede hacer mientras no exista una adecuada red de transportes. No hay más que fijarse en los  romanos: sabedores de que  el oro del suroccidente no valía nada sin vías de evacuación, se afanaron en construir y mantener una red de calzadas y caminos por las que pudiera ser transportado.

Don Gaspar no escatimó esfuerzos a la hora de plantear proyectos para mejorar las comunicaciones de la región: la prolongación del camino que unía Gijón con Oviedo hasta la ciudad de León; la apertura de un puerto en Leitariegos y otro en Ventaniella para unir las comarcas oriental y occidental  con las vecinas tierras leonesas; construcción de una carretera que uniera la cuenca  carbonífera del Nalón con el puerto de Gijón...

En 1842 será inaugurada la carretera carbonera, pero por entonces —treinta y un años después del fallecimiento de Jovellanos— ya había quien defendía que el carbón de la cuenca del Nalón no sería rentable a menos que se utilizará el ferrocarril para su transporte.

Para no perder el tren del futuro, capitalistas asturianos fundan en 1846 la Compañía del Ferrocarril de Langreo. Un año después, con la concesión de la línea en su poder, comienzan los trabajos de construcción del ferrocarril. En el verano de 1852 se inaugura el primer tramo; cuatro años más tarde Langreo y Gijón quedan comunicadas por la tercera línea de ferrocarriles que entraba en funcionamiento en la península ibérica, la primera con ancho internacional.

La entrada en servicio del Ferrocarril de Langreo, reaviva el interés de algunos consorcios nacionales e internacionales por este medio de comunicación. A finales de la década de los cincuenta se ponen en marcha diversos proyectos para comunicar el noroeste peninsular con la capital de España. Uno de los tramos de la red será el que habrá de unir Gijón con León. La línea se inicia en la provincia leonesa; en la parte asturiana las obras van mucho más lentas por las dificultades orográficas. El tramo Gijón-Pola de Lena entra en servicio en 1874; siete años más tarde la línea se prolonga hasta Puente de los Fierros. No será hasta el verano de 1884 cuando tenga lugar la solemne inauguración de la vía que une Puente de los Fierros con Busdongo.

Una vez que Asturias queda comunicada con la Meseta, los nuevos proyectos ferroviarios tienen como principal objetivo la comunicación de los puntos de producción con el centro de la región.  En 1883 se pone en marcha la línea Oviedo-Trubia con la finalidad de dar servicio a la Fábrica de Cañones y de acercar al centro  los carbones procedentes de Quirós y Teverga que no se quedaban en la propia fábrica. Un año después entra en funcionamiento la línea del Ferrocarril Minero de Quirós que unía Trubia con el concejo de Quirós.  El 1902 se inaugura un ramal que procedente de Entrago, en el concejo de Teverga, enlazará en Caranga con la vía ya existente.

El ferrocarril empieza a ser visto por los inversores como motor de progreso y fuente de beneficios. Si se consiguiera que por las nuevas líneas circulasen vagones llenos de viajeros...  Con este fin se crea en 1887 la Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias, un año después obtiene la concesión de la línea Oviedo-Infiesto, que entrará en funcionamiento en 1891. Sucesivas ampliaciones llevarán el ferrocarril a Arriondas (1903) y Llanes (1905). 

A finales del XIX se funda la Sociedad General de Ferrocarriles Vasco Asturiana para la construcción de un ferrocarril para transportar el carbón procedente de la cuenca del Caudal con destino al puerto de San Esteban de Pravia. En el año 1901, la compañía obtiene la concesión para construir y explotar dos líneas férreas: Oviedo-San Esteban de Pravia (inaugurada en 1904) y Fuso de la Reina-Ujo (1908), que en los años treinta se prolongará hasta Cabañaquinta (1934) y Collanzo (1935). A principios del siglo XX se constituye la sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño, que en 1905 pondrá en marcha un ferrocarril para transportar los minerales procedentes de las minas de Regueral y Piedeloro con el puerto de El Musel. Cinco años más tarde obtuvo la autorización para poner en marcha un servicio de viajeros.

Nos queda referirnos al ferrocarril Gijón-Ferrol, una línea relativamente reciente por más que los primeros proyectos daten de finales del XIX. Efectivamente, no será hasta el año 1953 cuando entre en funcionamiento el tramo Avilés-Pravia, que venía a dar continuidad al existente entre Gijón y la villa avilesina, explotado por el Ferrocarril de Carreño. A ellos habrá que añadir el que discurre entre Pravia y Luarca (inaugurado en 1962) y el que va de Luarca a Vegadeo (1972).

Las explotaciones mineras se agotan o se vuelven inviables económicamente. Las líneas de ferrocarril que se construyeron para transportar el mineral escondido en el fondo de la tierra, pierden su finalidad primigenia. Las hay que son recatadas del olvido. La caja por donde en otro tiempo las máquinas arrastraban vagones cargados de  riqueza se reconvierten ahora en senderos (verdes, se han dado en llamar) de entrada para todos aquellos que  quieren disfrutar de la belleza que se escondía en estos lugares. Surge así la Senda del Oso,  que discurre por el antiguo ferrocarril que unía Teverga y Quirós con Trubia,  la Senda verde de Oviedo a Fuso de la Reina, o parte del sendero que une Xivares con Candás

Algunas otras se han reconvertido, pasando a ser líneas de viajeros o tener un uso turístico. Tales son los casos de la que une Oviedo con Arriondas o la línea Gijón-Laviana, que en verano acogen las rutas Itinerario de Covadonga  e  Itinerario de la Biosfera



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Propuestas



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San Julián de los Prados: el color del prerrománico

Aunque no conocemos el año de su construcción, sí sabemos que lleva en pie más de mil ciento setenta años. A pesar de su longeva edad y de la agresión constante que para sus piedras suponen los miles de vehículos que transitan a diario por las proximidades, sigue siendo una de las joyas del prerrománico asturiano.

Es una de las edificaciones erigidas en tiempo de Alfonso II (791-842), quien al título de Rey Casto que algunos le otorgan une el de Rey Constructor, pues durante su reinado se va a consolidar el núcleo palaciego que se configura en Oviedo, con la construcción de varias iglesias (San Tirso, Santa María de Bendones, San Pedro de Nora, San Salvador, Santa María, Cámara Santa) y el complejo de Santullano, constituido por iglesia, palacio y otras edificaciones, de las que tan sólo se conserva en pie el templo erigido en honor de San Julián (Sanctum Iulianum).













Una mirada atenta del exterior del edifico nos habla de una planta rectangular con tres naves en sentido este-oeste y otra (transepto) que las cruza; cabecera recta (fachada este); y tres anexos de planta cuadrada en las fachadas norte, sur y oeste.
















En la fachada este encontramos la ventana de tres vanos (ventana trifora, característica del arte asturiano), que es la única forma de acceso a un aposento situado sobre el ábside central. A partir de Santullano, esta habitación, cuya finalidad no está muy clara, es común en las iglesias asturianas. A destacar también, la celosía que cierra el vano norte, la única que se conserva de la construcción original.

Si el exterior apunta algunas de las señas de identidad del prerrománico asturiano, será la decoración pictórica del interior la que confiere a la iglesia de San Julián de los Prados una importancia capital, pues buena parte de las pinturas que recubrían la totalidad de sus muros han llegado hasta nosotros en un estado que permite conocer el proyecto en toda su amplitud.


Las pinturas fueron realizadas «al fresco», esto es, con la carga de estuco todavía fresca se graban los dibujos con un punzón (esta técnica de origen romano no se utilizó en el resto de las construcciones del prerrománico asturiano, siendo ésta una de las razones que explican la importancia que tienen las que cubren los muros de San Julián) y posteriormente se aplica el color sobre la zona.


Dada la rapidez que exige la técnica empleada, es de suponer que el conjunto estuviera plenamente previsto, que los motivos pictóricos obedecieran a un plan preconcebido. El proyecto, de corte geométrico, tendría como principal finalidad la decorativa, esto es, dar realce a unos muros construidos con materiales más bien pobres; no obstante y según los entendidos, no faltan motivos que además de embellecer poseen una carga simbólica. Para comprobarlo y, sobre todo, para disfrutar del color del prerrománico asturiano nada mejor que una visita al interior de este templo construido hace cerca de mil doscientos años.

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Algunas cosas más  acerca del prerrománico asturiano


SANTA MARÍA DEL NARANCO. A unos tres kilómetros del centro de Oviedo, en la ladera sur del monte Naranco, se alza esta joya del prerrománico que el rey Ramiro I mandara construir hace más de mil ciento cincuenta años, para mayor gloria del Reino de Asturias. El edificio, concebido originariamente como residencia palaciega...



SAN PEDRO DE NORA. En un precioso lugar, teñido de bucólico verdor y envuelto en transparente sosiego, a la vera de las fluviales aguas que por esta zona se empeñan en ir dibujando el lindero que une las tierras del concejo de Las Regueras con las de Oviedo, hallamos la iglesia de San Pedro de Nora, cuyas piedras se levantaron por primera vez hace...



VALDEDIÓS: EL VALLE ELEGIDO. Es un valle tapizado de bosques y pastizales, regado por las aguas del arroyo Asta y protegido por la sierra costera. Un paisaje de gran belleza que cautivó de tal manera a Alfonso III, que allí mandó construir una residencia palatina, lugar de retiro y cobijo para...



SANTA MARÍA DE BENDONES. Resulta un tanto sorprendente que, sabiendo como se sabía de la existencia de una iglesia prerrománica en el lugar, pues así consta en una escritura de 905 por la que el rey Alfonso III dona a la catedral de Oviedo, entre otros edificios, «la villa e iglesia de Santa María de Bendones» hubiera...



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lunes

Sidrería El Ovetense

sidreria El Ovetense exteriorHay restaurantes de hoteles que, por su buen hacer, llegan a ser conocidos por su propio nombre, sin mención alguna al establecimiento hotelero que los cobija. Tal es el caso de la casa de comidas que hoy nos ocupa.

Cuando la conocimos, hace ya más de treinta años, ni siquiera sabíamos que formaba parte del hotel: era una sidrería más, a la que acudíamos cuando nos apetecía comer un buen pollo al ajillo o una buena ración de jamón asado



logo sidreria


Sidrería El Ovetense
Calle San Juan, 6
Oviedo
Teléfonos: 985 220 840


A pesar de los muchos años transcurridos desde entonces, El Ovetense sigue conservando cierto ambiente castizo y similares ofertas culinarias: la carta otorga el título de «especialidad» al Pollo al ajillo y el Jamón asado al estilo Serafín ocupa un lugar destacado.

sidreria El Ovetense, interior sidreria El Ovetense, interior 2











Además de estos platos clásicos, que para nosotros son todo un reclamo que nos hacen volver a El Ovetense cada cierto tiempo, el comensal dispone de una buena oferta de raciones (Chipirones a la plancha o fritos, Picadillo con patatas, Parrochas con jamón, Lacón cocido...), carnes (entre los que destaca el Cachopo Ovetense, la Ternera gobernada o el Solomillo de ternera con ajos y pimientos) y pescados, con la Merluza a la cazuela y la Merluza a la sidra, como platos más sugerentes.


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OTROS ENLACES REFERIDOS A GASTRONOMÍA


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De Llanera a Salas por una antigua calzada romana


Una de las mejores maneras de disfrutar de los encantos que atesora esta tierra consiste en patear las rutas que recorren sus concejos. Lo sabemos los que aquí residimos y lo saben también muchos de nuestros visitantes, los cuales -- además de la cultura, el arte y la gastronomía-- valoran en alto grado la riqueza paisajística de la región.

No es de extrañar, por tanto, que cada vez sea mayor el número de senderos que cuentan con la homologación de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Principado de Asturias (FEMPA).

Pues bien, una nueva propuesta acaba de unirse a los casi tres centenares de senderos existentes en la región. Se trata de una antigua vía romana, apenas conocida hasta la fecha, que uniría Lucus Asturum, en las proximidades del actual Lugo de Llanera, con Passicin, en las cercanías de Cornellana. Gracias a los estudios que sobre esta calzada ha realizado la arqueóloga Patricia A. Argüelles Álvarez recogidos en una reciente publicación (La vía romana Lucus Asturum - Lucus Augusti. Tramo Lucus Asturum - Passicin), sabemos que su finalidad principal era la de comunicar las explotaciones auríferas del occidente asturiano.

Aunque, como podemos observar en el perfil, la ruta tiene una longitud de cuarenta y dos kilómetros, la autora la subdivide en cuatro tramos que pasamos a enumerar:

1. De Castañera (Llanera) a La Corredoria
  • Itinerario: Castañera, Las Campas de Lugo, La Bérbola, Aeródromo de la Morgal, Coruño, Cayés, La Corredoria.
  • Longitud: 7´8 km.
Moderno puente del Cayés

2. De La Corredoria al Escamprero (Escamplero)
  • Itinerario: La Corredoria, Fitoria,Lavapies, San Lázaro de Paniceres, Lampajúa, Loriana, Gallegos, Escamprero.
  • Longitud: 12´5 km.


Castro de Llagú, en Latores
3. De El Escamprero a Grado
  • Itinerario: Escamprero, Molín de Pumeda, Premoño, Valduno, Puente de Peñaflor, San Pelayo, Grado.
  • Longitud: 11´5 km.

Termas romanas de Valduno

4. De Grado a Cornellana
  • Itinerario: Grado, Puente de Santiago, Villapañada, Cabruñana, Loreda, Doriga, Casas del Puente, Cornellana.
  • Longitud: 10´2 km.
Empedrado del camino rumbo a Villapañada

Llegados al final de esta somera presentación acerca de la antigua calzada romana, queda por comentar que su grado de conservación difiere de unos puntos a otros. Una de las zonas mejor conservadas es el tramo que va desde Premoño hasta Valduno, apreciándose en ocasiones las losas originales. Otro punto donde se conserva el camino intacto de la época romana es el conocido como «Camín del Andallón», siendo en este caso un sendero de tierra apisonada de unos tres metros de anchura que comunica El Picarín, próximo a Pumeda, con La Rabaza.

Queda ahora por saber si los ayuntamientos de los concejos por los que atraviesa este camino lo consideran suficientemente interesante como para iniciar los estudios necesarios tendentes a su señalización y divulgación.

Mientras tal cosa sucede, quienes estén interesados en el tema pueden obtener más información de este sendero acudiendo directamente al libro La vía romana Lucus Asturum - Lucus Agusuti. Tramo Lucus Asturum - Passicin, de Patricia A. Argüelles Álvarez.

Nota. Las fotografías incluidas en este artículo proceden del citado libro.

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    sábado

    Casonas y palacios en el casco histórico de Oviedo

    Cuentan las crónicas que Cangas de Onís fue la primera sede del naciente reino de Asturias; que el rey Silo asentó la corte en Pravia; y que Oviedo fue la «cumbre del reino» en tiempos de Alfonso II (762-842), monarca que, para darle mayor realce, encargó la construcción de varios edificios palaciegos y religiosos. Si de los primeros no quedan más que los restos arqueológicos del palacio real; de los segundos, aún conservamos el testero de San Tirso y la Cámara Santa.

    La ciudad irá creciendo en torno a estos edificios religiosos; a la vera también de la catedral, que con diversas formas se levanta en el mismo solar en que se ubicara la primera, construida en tiempos de Alfonso II. Sus torres, primero la románica y luego la gótica, serán testigos de las nuevas construcciones que levantarán los nuevos moradores que se instalan en el interior de la cerca ovetense. La mayoría de ellas, de materiales más endebles, desaparecerán con el tiempo; otras, construidas para mayor gloria de las ilustres familias que las costearon, conseguirán mantenerse en pie hasta nuestros días. Y ahí están, desempeñando una nueva función, dispuestos a aportar su testimonio fehaciente de nuestra común historia.

    Os proponemos realizar un paseo urbano para conocer estas construcciones. Son ocho edificios palaciegos situados en el casco histórico: seis en el interior del recinto amurallado y otros dos en las inmediaciones, como se puede comprobar en el plano de situación.



    Plano de situación


    1. Palacio de la Rúa





















    La construcción original data de finales del siglo XV, por lo cual estamos ante el edificio civil más antiguo de la ciudad. El palacio, construido por encargo de Rodrigo de la Rúa, contador de los Reyes Católicos, se edifica a partir de una torre cuadrada preexistente, lo cual explicaría el carácter austero (para algunos «militar») de una fachada de grandes sillares y las pequeñas dimensiones de los vanos. Un arco de medio punto con grandes dovelas, sobre las cuales, da acceso al interior del palacio, rehabilitado como lugar de celebración de eventos sociales.


    2. Palacio de Valdecarzana - Heredia



    El edificio, tal y como ahora lo contemplamos, no fue una construcción de nueva planta, sino que es el resultado de la reforma realizada por Miguel Francisco de Heredia en la segunda mitad del siglo XVIII de uno preexistente, propiedad del marqués de Valdecarzana, que había sido construido siglo y medio antes. De ahí las diferencias existentes entre la fachada meridional y las restantes, mucho más austeras. La que da a la plaza presenta una mayor riqueza ornamental, como podemos observar en las molduras que realzan los balcones y la calle central coronada por el gran escudo acompañado de Hércules con el león.


    3. Palacio de Camposagrado














    A finales del XVII la familia Bernaldo de Quirós quiso completar el programa de reformas de sus residencias asturianas con la construcción de un nuevo palacio en Oviedo. Por diversas circunstancias, no será hasta mediados del siglo XVIII cuando se concluya el conocido como palacio de Camposagrado: una edificio exento, carente ya las torres que aparecían en otros más antiguos, construido en torno a un patio interior.

    Observando la fachada descubrimos una línea de imposta que la divide en dos espacios. El inferior se subdivide en dos plantas: la bodega con sus tragaluces y el entresuelo con amplias ventanas enmarcadas. El superior por su parte, presenta sensibles diferencias entre sus fachadas: más austeras las del norte y sur; más ricas las dos principales, con balcones rematados moldurados y cuidada ornamentación en las calles centrales.


    4. Palacio de Malleza - Toreno















    Construido en el último cuarto del siglo XVII por encargo de la familia Malleza, se estructura en torno a un patio interior porticado. Al encontrarse adosado a otras edificaciones, sólo dispone de una fachada a la calle que una línea de impostas divide en dos pisos, aunque el inferior, al igual que sucediera en el vecino palacio de Camposagrado, comprende la bodega y el entresuelo. La calle central está enmarcada por dos columnas jónicas dispuestas sobre frontones que flanquean la gran puerta adintelada que da acceso al palacio; sobre ella, adquiere protagonismo uno de los seis balcones al estar enmarcado por dos nuevas columnas y los dos escudos que se sitúan en sus laterales.


    5. Palacio del Marqués de San Feliz 

















    El conocido actualmente como palacio del Marqués de San Feliz fue construido a principios del siglo XVIII como residencia del Duque del Parque. Localizado entonces fuera de la muralla medieval, el maestro de obras Francisco de la Riva optó por una estética decididamente barroca para dotar al edificio de la distinción que a otros edificios similares ya les venía dada por su privilegiada situación en el interior de la cerca.

    Situado entre otras construcciones, se estructura en torno a un patio interior porticado con dos fachadas. La principal, que da a la plaza y que es la que vemos desde el exterior, aparece perfectamente estructurada gracias a la línea de impostas que la divide horizontalmente en dos pisos y a las pilastras que lo hacen verticalmente, en siete calles. En la central, de mayor anchura que las otras, se encuentra la gran puerta adintelada, flanqueada por dos columnas sobre las que se sitúa el voladizo del balcón.


    6. Palacio de Inclán












    En los inicios de la segunda mitad del XVIII, Manuel Reguera recibe el encargo para la construcción de este palacio, contrapunto de sobriedad con el resto. Las causas, al parecer, no fueron estilísticas sino económicas, y la menor riqueza ornamental de la construcción obedeció a un menor presupuesto destinado a las obras.

    Para empezar, notase la escasa utilización de la sillería labrada en la fachada, empleada tan solo en las esquinas y para enmarcar los vanos. Échase también en falta, la gran puerta de acceso en la fachada principal que aparece en el resto de construcciones de este tipo. Y en cuanto a los ornamentos, la más absoluta sobriedad, con el escudo familiar que corona la fachada principal como única concesión.


    7. Palacio de Velarde












    Unos años después de la construcción del Palacio de Inclán, Manuel Reguera, que por entonces ya había conseguido el correspondiente título en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, diseña este palacio por encargo de Pedro Velarde. Sin las limitaciones económicas de Inclán, Reguera dispuso de mayor libertad creativa. Así en el diseño de la fachada principal, situada en una calle muy estrecha, utiliza algunos elementos destinados a llamar la atención del viandante, como los voladizos de los balcones o el gran escudo que preside la calle central.


    8. Palacio Episcopal

















    El edificio que ahora observamos es el resultado de diversas reformas del que, previsiblemente se habría construido en el siglo XVI, pues el anterior habría desaparecido, al parecer, durante el incendio que en 1522 destruyó buena parte de la ciudad. En una de las ampliaciones, realizada en la primera mitad del XVIII, se abrió el Tránsito de Santa Bárbara, un arco con galería superior que comunica el ala norte del palacio con la catedral.

    En la fachada principal, que da a la Corrada del Obispo, se abre la gran puerta principal enmarcada por sillares almohadillados y flanqueada por el escudo del obispado ovetense. La sobriedad del palacio contrasta con la mayor riqueza decorativa de la fachada palaciega con la que, en la misma Corrada, se cierra el claustro de la catedral.

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