miércoles, 25 de mayo de 2011

La fachada modernista de Gijón

Gijón vive a principios del siglo XX uno de sus momentos de mayor esplendor. Su pujante actividad industrial va a verse pontenciada con la llegada de los capitales antillanos repatriados tras la indepencia de Cuba. Los indianos que llegan a Asturias con intención de invertir su dinero, encuentran en la villa gijonesa el lugar idóneo para poner en marcha sus nuevos proyectos económicos, pues la ciudad cuenta con una dinámica estructura industrial y comercial. La ciudad bulle. La creciente demanda de mano de obra la obliga a crecer hasta convertirse en 1910 en la ciudad más poblada de Asturias.

Así las cosas, la floreciente burguesía local se afana en conseguir un entorno que esté a la altura de las expectativas más exigentes. Poco a poco va a ir adueñándose de las zonas céntricas de la ciudad para convertirlas en su lugar de residencia. El centro urbano se ilumina y acicala, acogiendo en sus principales calles teatros, cafés y sociedades recreativas. A la hora de construir sus viviendas, los burgueses buscan la distinción, el sello de su prosperidad. Los hay que van a lo seguro y se decantan por edificios de estilo historicista o ecléctico; otros ponen sus ojos en las nuevas técnicas constructivas y en las formas modernistas que proliferan en las principales capitales europeas.













El modernismo se desarrolló a finales del XIX y principios del XX en casi todos los paises europeos y en América. Es fundamentalmente un estilo decorativo con mayor presencia en la cerámica, el vidrio, el grabado o el mobiliario. Por lo que respecta a la arquitectura, es una corriente esencialmente decorativa, aunque algunos arquitectos (como Antonio Gaudí) llegaron a desarrollar importantes innovaciones estructurales. Formalmente destaca por la profusión de motivos decorativos y el uso de formas blandas y redondeadas; la utilización del cristal y el hierro, para la decoración de los ineriores y las forjas de las rejerías...

Algunos miembros de la burguesía gijonesa se sintieron atraídos por los edificios que Lluis Domènech i Montaner, Josep Puig o, sobre todo, Antonio Gaudí habían construido en Barcelona y decidieron que sus viviendas siguieran esta tendencia. Y ahí siguen, aunque no siempre son reconocibles por los caminantes actuales. He aquí, el recorrido que proponemos para contemplar algunas fachadas modernistas de Gijón




1.
Calle Corrida, 35
Arquitecto: Mariano Marín Magallón (Barcelona, 1866- Madrid, 1924)

Construcción: 1903
















2. Calle Corrida, 8
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1905


















3. Calle Corrida,1
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1911















4.
Calle Instituto,16
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1912

















5.
Calle Rectoría,1
Arquitecto: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1902






6.
Calle La Merced,27
Arquitecto: José Graner i Prat (Caserres, Barcelona, 1844- 1930)

Construcción: 1902


















7.
Calle Instituto, 37
Arquitecto: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1913







8. Calle Cabrales, 82
Arquitecto: Luis Suardíaz

Construcción: 1913















9. Calle Cabrales, 88
Autor: Pedro Cabal (Maestro de obras)

Construcción: 1904















10. Calle Cabrales, 43
Autor: Mariano Marín Magallón (Barcelona, 1866- Madrid, 1924)

Construcción: 1901



















11.
Paseo de Begoña, 30
Autor: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1912




12.
Plaza de Europa, 27
Autor: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1907














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