jueves

Taramundi: la apuesta por la tradición

Taramundi Taramundi, capital del concejo del mismo nombre, se encuentra en el extremo occidental de Asturias, una zona que quedó un tanto alejada del proceso de industrialización que experimentó la región en el siglo pasado; también, de las transformaciones que, como consecuencia del mismo, tuvieron lugar. De ahí que mientras el centro acotaba el espacio con nuevas fábricas y se hacía más urbano, el occidente no tenía otro remedio que seguir alimentando su carácter más rural.

En la década de los ochenta del pasado siglo hubo gente en Taramundi empeñada en evitar que los más jóvenes tuvieran que irse para buscar un futuro en otros lugares porque esta preciosa tierra era incapaz de alimentar a todos sus hijos. Y así fue cómo surgió aquella idea, para algunos descabellada, de abrir un hotel de cuatro estrellas en la que antigua casa rectoral de un pueblo distante, entonces más que ahora, ubicado en el  occidente de Asturias.

Taramundi, antigua casa rectoral
La Rectoral echó a andar y Taramundi, una pequeña localidad del occidente asturiano, se convirtió en todo un referente a la hora de hablar de turismo rural de calidad, en el primer exponente del Paraíso Natural. La llegada de visitantes consiguió frenar la caída demográfica y la capital del concejo tiene ahora más habitantes que entonces.

Taramundi, escudo Taramundi, Ayuntamiento
El «modelo Taramundi» se sustenta en exhibir los valores que atesora, en mostrar su riqueza etnográfica y cultural. Así que bien está lo de contar con un hotel de calidad, que responda a las expectativas de los más exigentes, pero no basta. Es preciso, además, que quienes hasta aquí se llegan descubran la rica gastronomía de la tierra, disfruten de la belleza de su territorio adentrándose por alguno de los senderos que lo recorren (de los que bien pueden servir de ejemplo tanto la denominada Ruta de los molinos como la Ruta del Ouroso) o conozcan las formas de vida tradicionales y a las gentes del lugar.

Taramundi Taramundi, navajas
Taramundi apuesta por la tradición y decide exhibirla. Los artesanos abren de par en par las puertas de sus talleres, exponiendo la riqueza de sus telares, mostrando su pericia en la fabricación de cuchillos y navajas. No muy lejos de la capital, en Os Teixois, se ofrece al visitante un museo vivo en el cual puede contemplar el funcionamiento de varios ingenios hidráulicos utilizados en la fabricación de aperos de labranza y otros utensilios de metal, especialmente los afamados cuchillos y navajas.

Taramundi Taramundi, navajas
Taramundi, iglesia de San Martìn
Pasado un tiempo, el cambio se hizo evidente. Regresaron algunos de los que se habían ido y la villa cobró nueva vida al calor de los visitantes que, atraídos por aquel emblemático hotel, recorren sus calles bien para admirar el retablo mayor de la iglesia parroquial de San Martín, bien para degustar la comida tradicional en alguna de sus casas de comidas, para comprar el buen pan del lugar o los productos artesanales que ofrecen sus nutridos comercios.

Taramundi Taramundi

Taramundi, Carballo do Poyo

Desde que La Rectoral abriera sus puertas en 1986, algo empezó a cambiar en Taramundi y a las primeras inversiones públicas siguieron otras iniciativas de las gentes del lugar. Unas y otras pretendían competir en el mercado turístico ofreciendo lo mejor de lo suyo: sus tradiciones, su cultura, su producción artesanal. Una década después de aquel histórico evento y puesto que buena parte de la población se identificaba con aquel proyecto, el Ayuntamiento quiso hacer patente el nuevo rumbo tomado por la comunidad, por medio de una intervención escultórica realizada en la madera del denominado Carballo do Poyo, un roble centenario que según la tradición fue plantado en 1584, reinando Felipe II. Una placa colocada en el lugar así lo testimonia:

«Testigo de la historia de nuestro pueblo, con ella queremos, sin olvidar nuestro pasado, apostar por el futuro»



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miércoles

Cascada del Mongayu

Caso, cascada del Mongayu En el Parque Natural de Redes el agua constituye uno de los elementos más relevantes y, junto a las amplias masas boscosas y lo escarpado de su relieve, configuran un escenario natural donde habitan buena parte de las especies más representativas de la fauna regional (corzo, rebeco, urogallo, lobo...).
Agua en formas diferentes. Agua que se precipita, arroyo abajo, a nutrir los primeros tramos del Nalón; agua que se embalsa para abastecer a buena parte de la población asturiana; agua que salta al vacío para vencer los tajos del relieve que se encuentra en el camino, dibujando con su vuelo espectaculares cascadas...
Tal es el caso del Tabayón (o cascada, que tal sería el equivalente en castellano) del Mongayu, donde las aguas de este arroyo deben salvar un corte de unos sesenta metros de altura, configurando una cascada de gran belleza.


Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲
  • Itinerario: Tarna - Terreros (Llanu´l Toro) - Les Cabanielles - La Campona - Tabayón (y regreso)
  • Señalización: buena
  • Sendero homologado: PR AS-60
  • Desnivel: unos 250 metros
  • Distancia: alrededor de 9 kilómetros
  • Duración: unas tres horas y media

Situación y distancias


Distancias por carretera a Campo de Caso, capital del concejo de Caso,

Caso, situación y distancias
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Cómo llegar al punto de partida
Tarna, inicio de la ruta a la cascada del Mongayu
La ruta se inicia en Tarna, localidad encaramada a poco menos de mil metros sobre el nivel del mar y que dista unos 16 km de Campo de Caso, la capital del concejo.
Tras aparcar el vehículo, nos dirigimos hacia poniente, hasta encontrar varios paneles indicadores con información de la localidad en la que nos encontramos, del sendero que vamos a seguir y de la cascada (tabayón), objetivo de nuestro recorrido.

Al poco de empezar a caminar, el sendero ya se adentra en una zona sombreada, preludio de lo que será una de las características destacadas de la ruta.

Caso, cascada del Mongayu, tramo inicial Caso, cascada del Mongayu, tramo inicial
El primer tramo discurre por la pista de hormigón que llega hasta el cementerio del pueblo. Sombreado por frondoso ramaje, el camino asciende en suave pendiente bordeando verdes pastizales hasta alcanzar la zona de Los Llinares, donde encontramos unas cabañas.
En ocasiones hay que hacerse a un lado para dejar el paso franco a algunas vacas que, un tanto confiadas, bajan pausadamente y en fila de a una.

Caso, ruta a la cascada del Mongayu, vacas en el sendero Caso, ruta a la cascada del Mongayu, desvío al Llanu´l Toru
Después de recorrer alrededor de un kilómetro, llegaremos a un cruce señalizado. El sendero de la izquierda conduce, por empinada ladera y tras unos quince minutos de caminata, hasta el Llanu´l Toru, donde se pueden admirar unos majestuosos carbayos, algunos de los cuales llegan a alcanzar los diez metros de diámetro.
Tras el recomendable desvío, regresamos al cruce para proseguir nuestra andadura con destino a la cascada. Y lo hacemos dejando atrás el hormigón, pues el sendero se adentra ya en el bosque del monte Saperu, cuya majestuosidad y belleza cautiva al visitante, aunque no sea capaz de atisbar entre la espesura ninguno de los animales que aquí tienen su morada.

Caso, ruta a la cascada del Mongayu, bosque del monte Saperu Caso, ruta a la cascada del Mongayu, bosque del monte Saperu, tronco
Las múltiples formas que adopta el hayedo en cada revuelta del camino, serán otros tantos motivos para el disfrute.

Caso, ruta a la cascada del Mongayu, bosque del monte Saperu, puente

A la salida, la cercana silueta del Cuetu Negru aviva nuestro paso, pues el Tabayón está ya muy próximo. De hecho no tardamos en reconocer la parte superior de la cascada, allí donde el agua salta al vacío.

Caso, ruta de la cascada del Mongayu, Cuetu Negru Caso, ruta de la cascada del Mongayu, vista de la cascada desde el sendero
El camino desciende decidido hacia La Campona. Una vez llegados a la antigua majada de pastores, cruzamos el arroyo y ascendemos por un marcado sendero hasta la misma base de la cascada: las aguas del Mongayu se precipitan desde el Cuetu Negru con gran estruendo, configurando un precioso escenario del que toca ahora disfrutar con detenimiento.

Caso, cascada del Mongayu Caso, tabayón del Mongayu
Caso, tabayón del Mongayu
Después de mirar y mirar, después de disfrutar del espectáculo que nos ofrece el lugar, después de hacer un montón de fotografías, cuando no haya más remedio que regresar, tomaremos el mismo camino que a la ida.

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sábado

Casa Ricardo

Salas, Cornellana, Casa Ricardo, fachadaDos son los elementos que  han dado sonoridad turística a  Cornellana: el monasterio de San Vicente y el río Narcea. Para peregrinos, pescadores y senderistas el lugar es uno de los señalados, bien como lugar de paso –un alto en el Camino–, bien como destacado destino para disfrutar de una jornada de pesca o de un reconfortante paseo  por la orilla del río (Sendero del salmón).
De ahí que no falten las casas de comidas dispuestas a atender cumplidamente a cuantos, movidos por una u otra razón, se acercan a esta localidad ribereña y de camino. La mayoría se encuentran en el tramo de la carretera de Asturias a Galicia que la cruza, la que hasta hace bien poco era la principal vía de comunicación entre las tierras gallegas y las asturianas.

Salas, Cornellana, Casa Ricardo, fachada

  
Casa Ricardo 
Avda. Prudencio Fernández Pello, 82
Cornellana, Salas (ver mapa)
Teléfono: 985 834 440


logo casa comidas



A la hora de elegir, nos quedamos con Casa Ricardo. Por fuera no hay nada que llame la atención. De hecho, el edificio parece algo desvencijado y necesitado de una capa de pintura. Y si miras por los cristales pensarás que te has equivocado. Claro, no es allí. La entrada se encuentra unos metros más a la derecha: cruzamos una puerta grande, bajamos unos escalones...

Salas, Cornellana, Casa Ricardo, interior Y llegamos adonde queríamos. El aspecto es mucho mejor que el que se adivinaba desde el exterior: piedra, madera... y calor humano: ese agradable runruneo de avisados comensales reunidos en torno a una mesa prestos a saborear cuanto ha salido de la cocina.
Si el tiempo es propicio hay quienes prefieren comer al aire libre y optan por las mesas instaladas en la pradera, que a modo de merendero, se encuentra anexa. Cuestión de gustos, de la temporada y del estado del tiempo.
En fin, una vez resuelto el tema de la ubicación, vamos al asunto del comer, que a eso hemos venido.

Empecemos por la Carta, no muy extensa pero bien equilibrada y sugerente. En la sección de Pescados, tres sugerencias clásicas: Bacalao a la vizcaína, Fritos de pixín y Lenguado relleno. En cuanto a las Carnes hay que recomendar un delicioso Pitu de caleya, sin desechar ni la Chuleta de novillo, el Cachopo, los Escalopines al cabrales o el Cabrito guisado: cuestión de gustos.

Cornellana, Casa Ricardo, Arroz caldoso con marisco

Entre las Raciones la oferta es bastante clásica (Calamares, Chipirones, Pulpo, Mejillones a la marinera, Lacón cocido...), aunque no faltan especialidades no tan frecuentes como los Tacos de adobo, el Chosco o el Picadillo. Ineludibles las Croquetas caseras y la Tabla de quesos asturianos (Cabrales, Afuega´l pitu, La Peral y Vidago).

Cornellana, Casa Ricardo, Bacalao a la sidra

Queda la opción del Menú, siempre recomendable, con precio cerrado y ofertas muy sugerentes, como la que aquí se muestra:

  • Primer plato: Fabada, Arroz caldoso de marisco, Revuelto de setas y langostinos
  • Segundo: Pitu de caleya guisado, Montadito de chosco, Bacalao a la sidra
  • Postres: Tocinillo con helado, Tarta de queso, Tarta de almendra.
Es de señalar que aunque no te ofrecen la sidra entre las bebidas incluidas, no hay problema para realizar el cambio sin incremento del precio.


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viernes

Luanco

Luanco, vista de la playa con la iglesia al fondoLa villa de Luanco es en la actualidad una localidad con marcada vocación turística. Lejos queda ya su próspera actividad pesquera, su industria de salazones y sus carpinteros de ribera. Lo que no ha perdido es su buena relación con el mar, su privilegiada situación en la bahía, mirando al sol nacer. Y fue esa privilegiada situación la que, al parecer, propició su fundación allá en el siglo XIII, cuando el llamado Rey Sabio, el décimo de los que reinaron con el nombre de Alfonso, le dio carta de naturaleza a la Puebla de Gozón, que así es como se llama el concejo del cual es capital y que por entonces ocupaba un territorio mayor que el actual, extendiéndose tanto hacia el oriente como el occidente, en el lugar en el que hoy se asientan varios concejos limítrofes.

Luanco, playa de La Ribera
Según se cuenta, el núcleo fundacional se asentaba al pie de la playa de La Ribera. Será aquí donde se desarrollará buena parte de la vida de sus habitantes durante siglos. Aquí llegarán las ballenas capturadas al mar; aquí se instalarán las industrias de salazones y escabeches; también los pequeños y afamados astilleros.

Luanco, Torre del reloj Luanco, Cuesta del Reloj
La denominada «Cuesta del Reloj» se constituyó en el eje vertebrador de Luanco: unía la playa de La Ribera con la iglesia. Si durante siglos fue la vía más transitada por los luanquinos, hoy también lo es por quienes visitan la villa, pues en ella, aparte de la propia Torre (construida en 1705), se localizan algunos buenos ejemplos de viviendas tradicionales, con sus características galerías; otras, más antiguas, con corredor.

Luanco, casa con corredor Luanco, casas tradicionales
Al final de la calle, encontramos la iglesia parroquial de Santa María, un edificio levantado en el siglo XVIII en sustitución del anterior templo, que, según parece, se había quedado pequeño.

Luanco, iglesia de Santa María, cabildo Luanco, iglesia de Santa María
Lo primero que llama la atención al visitante es el cabildo que lo rodea: construido con columnas de piedra permite recorrer el exterior del edificio disfrutando de unas preciosas vistas del mar y la costa.

Luanco, iglesia de Santa María, retablo mayor
Si el exterior destaca por su sobriedad, el interior –una nave única de planta rectangular– lo hace por la riqueza de sus siete retablos, destacando el central, dedicado a Santa María, patrona de la villa, y en el cual se encuentra la imagen del Cristo del Socorro.

Luanco, La casa de la Pola

La iglesia se edificó en un terreno cedido por la familia Pola, una de las más poderosas del concejo gracias a la fortuna que conseguiría en el siglo XVI vendiendo madera de los bosques del lugar para la construcción de buques de la Armada. El antiguo palacio familiar, conocido como La casa de la Pola y situado en las proximidades del templo, da testimonio del poder de esta familia, a pesar de su actual deterioro.

Luanco, antiguo balneario en la playa de La Ribera


Luanco, puerto deportivo Luanco

Abandonada, siglos ha, la pesca de la ballena; extinguida, no hace tanto tiempo, su industria conservera, la que fuera Puebla de Gozón es hoy una atractiva villa que tiene en el turismo uno de sus motores económicos, gracias, entre otras cosas, a la sabia elección que del lugar de asentamiento hicieron sus primitivos pobladores.

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sábado

La ruta del Cares

ruta del Cares, puente de Los Rebecos En el año 1916 la empresa Electra de Viesgo inicia las obras del canal que habría de conducir las aguas captadas del río Cares para el suministro de la central hidroeléctrica de Poncebos. Tres décadas después se construyó la senda ahora existente con la finalidad de realizar las labores de mantenimiento del canal.
De Poncebos a Caín o de Caín a Poncebos: cada año, miles de senderistas la recorren en un sentido o en el otro. Si cuentan con un vehículo que los espere al final del itinerario, pues recorren sólo un tramo; los hay que hacen el camino de ida y vuelta: disfrutan el doble del espectacular itinerario labrado en la roca a media ladera, acompañando al río que allá abajo, centenares de metros más abajo, se abre camino por el estrecho tajo abierto entre los murallones de caliza.

Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲▲
  • Itinerario: Poncebos - Los Collaos - Culiembro - puente de Los Rebecos - Caín (y regreso)
  • Señalización: sin pérdida
  • Desnivel: unos 300 metros
  • Distancia: alrededor de 24 kilómetros
  • Duración: seis horas y media / siete horas

Situación y distancias


Distancias por carretera a Arenas, capital del concejo de Cabrales,

mapa de Cabrales
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Cómo llegar al punto de partida
ruta del Cares,punto de partida
La ruta se inicia en Poncebos, localidad a la que accederemos desde Arenas, la capital del concejo, por la carretera regional AS-264. Una vez allí, lo primero es encontrar un lugar para estacionar el vehículo, pues, dependiendo de la época, suele haber bastantes. Logrado esto, no tendremos dificultad alguna para encontrar el inicio de la ruta: seguimos carretera adelante fijándonos en las indicaciones.

Comenzamos la ruta por un camino estrecho y pedregoso que va ganando altura. En realidad este primer tramo, desde Poncebos a Los Collaos, es una continua subida: dos kilómetros de recorrido para vencer unos doscientos metros de desnivel. A mitad de la cuesta, más o menos, encontramos unas edificaciones medio derruidas, que tienen su importancia, pues los árboles que allí se encuentran proporcionan una de las pocas zonas de sombra que encontraremos a lo largo de la ruta.

ruta del Cares, edificaciones derruidas camino de Los Collaos

Alcanzado el alto de Los Collaos, el sendero inicia un suave descenso: a la derecha, la mole caliza; a la izquierda, allá abajo, centenares de metros más abajo, el Cares, que desciende por la estrecha hendidura que nos separa del Murallón de Amuesa. Estamos en un tramo que se camina fácil, razón por la cual nos dedicamos a disfrutar de las altas cumbres, del profundo desfiladero, de los reflejos verde esmeralda que de vez en cuando nos envía desde allá abajo el río, del aire puro...

ruta del Cares, tramo de descenso tras el alto de Los Collaos

Tras unos cinco kilómetros de pausado descenso, llegamos a Culiembro, lugar donde en otros tiempos estuvo asentada una aldea y donde hoy tan sólo encontramos un edificio abandonado. Según los indicadores que allí se encuentran, podemos decir que estamos en el punto intermedio del recorrido, o casi: Poncebos, 1 hora y 45 minutos; Caín, 1 hora y 30. Emprendemos el último tramo, también en ascenso, pero más suave que el del inicio.

ruta del Cares, tramo ascendente tras Culiembro ruta del Cares, vista del sendero
Poco a poco ganamos altura sobre el río. Podemos verlo, allá abajo, en algunas curvas que hace el sendero; también sobre la plataforma de los puentes que atravesamos, primero elde Bolín y luego el de los Rebecos.

ruta del Cares, el río en las proximidades del puente de Los Rebecos

Si en este último puente hemos visto las aguas del Cares en las profundidades de la garganta, no tardaremos en encontrarlo mucho más cerca, pues a medida que ascendemos río y sendero se irán aproximando hasta encontrarse en las proximidades de Caín.

vista del Cares desde la senda

Sintiendo el Cares ya muy cerca, entramos en un túnel, al que siguen otros. Los últimos cuentan con oquedades abiertas en la roca a manera de ventanas que nos permiten verlo ya muy próximo. Salimos al lado de la presa y nos adentramos en el valle.

ruta del Cares, oquedades en la roca ruta del Cares, proximidades de Caín
Unos centenares de metros más y llegamos a Caín, una de las contadas poblaciones leonesas localizadas en la vertiente cantábrica. Curioso. Como también lo es que el Cares tenga su nacimiento en la provincia leonesa y vierta sus aguas al Cantábrico, al unirlas a las del río Deva en las proximidades de Panes.

Ruta del Cares, tramo reparado tras un derrumbe

De vuelta a Poncebos pensamos en el asunto, pero tampoco hay que darle más vueltas: cuestiones administrativas que para nada deben interferir en el disfrute de esta maravillosa ruta por la garganta del Cares.

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