lunes

Pico Priena

vista del pico Priena desde Covadonga Aunque quizás muchos no lo identifiquen por su nombre, el Priena es uno de los picos más conocidos de Asturias, al menos uno de los más contemplados, pues su silueta enmarca por el noreste  el lugar que según todas las encuestas es el  más visitado de Asturias: Covadonga

Sí, es ese monte, tapizado de verde y roca, que tiene en su cima una cruz de tamaño suficiente para ser vista desde la explanada que se abre ante la basílica, razón suficiente para que muchos lo conozcan como La Cruz de Priena, por más que tan sólo lleve allí instalada unas cuantas décadas y que el monte ya fuera Priena mucho antes de que la cruz  lo coronara.   

En fin, lo que interesa es que la ascensión al Priena nos brinda la oportunidad de ir disfrutando de distintas perspectivas de Covadonga y, una vez alcanzada la cima, de un vasto horizonte de montañas: al sur, casi al alcance de la mano, el macizo del Cornión, el más occidental de los Picos de Europa, y al norte, las sierras del Cuera y del Sueve.
 
Características
  • Tipo: lineal (ascensión)
  • Dificultad: ▲▲▲▲▲
  • Desnivel: 585 metros
  • Distancia:  alrededor de 7 kilómetros
  • Duración: unas tres horas y media

Situación y distancias

Distancias por carretera a Cangas de Onís, capital del concejo del mismo nombre



Cangas de Onís, situación y distancias
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Cómo llegar al punto de partida

Vista del sendero que asciende al pico PrienaEl inicio del sendero que asciende al  pico Priena se encuentra a la izquierda de la carretera que conduce a Covadonga, poco antes de la zona donde se ubican los merenderos. Así que podemos dejar el vehículo en las proximidades de la basílica y luego ir bajando o dejarlo en las proximidades del alojamiento rural denominado Casa Asprón, pues allí podemos iniciar la ruta.
En realidad no son uno, sino dos los senderos por los que podemos ascender: uno, situado un poco más arriba, está señalizado; el otro, sin señalizar, se encuentra enfrente del citado establecimiento hotelero.

En cualquier caso, no hay problema, tomemos el que tomemos acertamos, pues los dos van venciendo el desnivel por similar zona boscosa y no tardan en encontrarse para fundirse luego en uno, que será el que nos conducirá sin pérdida hasta la cima.

Tramo inicial del sendero Tramo inicial boscoso en el ascenso al pico Priena
Iniciamos, ciertamente, la caminata por una zona umbría, por las proximidades de una riega, la de Gusana. Y en días soleados se agradece esta verde protección que pronto echaremos de menos, pues no tardaremos en llegar a un tramo, en el cual la ladera se muestra casi desnuda. Ansiosa espera el momento en que pueda cubrirse con la sombra de los nuevos árboles que crecen al borde mismo de cicatriz que dibuja el sendero, tan visible, por cierto, como la cruz de su cima.

Vista de Covadonga desde el sendero
Tras las iniciales vueltas y revueltas que se dibujan en la denominada Cuesta Ginés, aparecen ante nosotros las primeras panorámicas del emblemático lugar. La basílica, la cueva o la colegiata se muestran a nuestros ojos con otro aspecto. ¡Cómo cambian las cosas cuando las ves con nueva perspectiva!

Roble a la vera del sendero Vista de un tramo boscoso en la ascensión al Priena
Nuevas ocasiones tendremos de ver el conjunto desde más altura. De momento vamos ascendiendo, haciendo coincidir las paradas con la esporádica presencia de algún que otro roble bajo cuya sombra nos tomamos un respiro que aprovechamos para disfrutar de todo cuanto se muestra ante nosotros y también para echar un vistazo hacia arriba, a la cima. Ya vemos más cerca la silueta de los buitres que la sobrevuelan. Pronto dejaremos de estar desprotegidos, pues el sendero no tarda en adentrarse por una nueva zona boscosa poblada de arces y hayas.

Una vez fuera del bosque, nos topamos con un nuevo escenario: el perfil de nuevas montañas se adueña del paisaje.

Vista hacia el sur nada más salir de la zona boscosa
Otro giro más y a nuestra izquierda aparece bien marcado un ancho camino que se abre paso entre los helechos buscando una zona rocosa. Ya queda menos. Tras una nueva vuelta vemos la gran cruz que anuncia el final de la ascensión.

Vista desde la cima del Priena
Una vez en la cima toca disfrutar sin prisa de todo lo que desde  allí contemplamos. ¡Cuánto por tan poco!

Vista de Corao desde la cima del Priena

Si el Cornión y Covadonga fueron los protagonistas del paisaje durante la ascensión, ahora ya podemos contemplar todo lo que se encuentra en la vertiente norte del pico. Uno de los primeros lugares que reconocemos es Corao, y al hacerlo no podemos menos de acordarnos de Frasinelli, intentando dibujar el itinerario que seguiría habitualmente para llegar a Covadanga.

Vista de la sierra de Escapa desde el Priena

Girando un poco la mirada vemos la silueta de la sierra de Escapa y, más a la derecha, la del pico Mofrechu, de cuya ascensión ya hemos dado cuenta tiempo atrás.

Vista desde la cima del Priena
Asomándonos un poco a la pared sur, contemplamos a vista de pájaro, la de esos buitres que frecuentan estos lares, panorámicas de Covadonga que sólo se pueden disfrutar desde aquí. Y hacia el sur, el horizonte quebrado por las rocosas crestas de los Picos.

Vista desde la cima del Priena

Lo dicho, ¡cuánto por tan poco! La ascensión al pico Priena, situado a tan sólo 725 metros de altitud, merece la pena.

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Últimas rutas publicadas:


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Casa Antón

Cuerres, Casa Antón, exterior La de Casa Antón es una opción segura: cocina casera, sin estridencias, a precio razonable y en un ambiente de lo más acogedor. Para tener bien presente a la hora de comer en la zona de Ribadesella.

Esta casa de comidas se encuentra en Cuerres, una pequeña localidad riosellana que ha conseguido mantener su tranquila belleza a pesar de estar cerca de los principales puntos de atracción turística de la zona (playas, montaña, piraguas, costa, bufones, río, acantilados...). También del Camino de Santiago que por aquí pasa. Y de camino y caminantes saben mucho en Casa Antón, pues llevan dando de comer desde hace más de un siglo a quienes, por una u otra razón, hasta aquí se acercan. Los primeros en hacerlo fueron Pepa y Antonio, que abrieron el establecimiento. En la actualidad, cuatro generaciones después, otro Antonio, biznieto del primero, es el encargado de mantener el buen nombre de la casa.


logo casa comidas

Casa Antón  
Cuerres, Ribadesella (ver mapa)
Teléfono: 985 857 076



Todo está pensado para satisfacer al comensal. Empecemos por el local, cuyo aspecto exterior es toda una invitación: piedra y madera son elementos que funcionan bien. El interior –más piedra, más madera– se distribuye en varios espacios, entre los que destaca la terraza, pues aquí es la propia roca la que se aprovecha como pared. El escenario resulta acogedor.

Casa Antón, terraza
Lo mismo sucede en el comedor: un espacio amplio, diáfano, de techos altos y amplios ventanales, en el que la madera, la luz y la piedra son protagonistas. Las mesas están lo suficientemente separadas para que nadie se sienta agobiado. Bien por el escenario. Vayamos ahora al meollo del asunto que nos ha traído hasta aquí.

Casa Antón, comedor
A la hora de elegir los comensales cuentan con varias opciones. Incluso con platos combinados, lo cual habla bien a las claras del interés por complacer a la amplia diversidad de caminantes que hasta aquí se llegan. En cuanto a las raciones: propuestas para todos los gustos, entre las que no faltan algunas con claro sabor asturiano, como Pantrucu (una especie de morcilla originaria del oriente de Asturias, donde y dependiendo de la zona se prepara de forma diferente dando lugar al boronchu, probe, emberzao o fariñón), Fritos de pixín, Tortos con picadillo y huevos, Chorizo a la sidra, Ensalada de quesos asturianos, Patatas al cabrales...


Casa Antón, Cuerres, Marmitaco de bonito
No falta tampoco la opción del Menú del día, en donde puedes encontrar platos de cuchara como una buena Fabada  servida en cazuela de barro o un sabroso Marmitaco de bonito, que, cucharón mediante, pronto llegó a su destino. 

En resumen, un lugar agradable donde se puede disfrutar de una buena comida.

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OTROS ENLACES REFERIDOS A GASTRONOMÍA



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viernes

Colombres

Vista de una calle de ColombresColombres es la capital del concejo de Ribadedeva, que está situado en el borde oriental de Asturias, allí donde las asturianas se unen con las tierras cántabras.

Con una población que no llega al millar de habitantes, es una villa pequeña y tranquila impregnada de historias que hablan de viajes, de ilusión, de aventuras; de esfuerzo, de tesón y de fortuna; de sagas familiares que arraigaron en Méjico, en Puerto Rico, en Cuba... Historias de emigrantes, más conocidos por indianos, que el visitante encontrará a la vuelta de cualquier esquina y de forma muy evidente en la plaza, símbolo de la transformación de la pequeña aldea rural en toda una villa.

Este proceso de modernización tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX por iniciativa de los indianos del lugar, dotando a la localidad de escuelas, de un hospital asilo y de otros servicios,  impensables por entonces en una pequeña localidad como ésta. Tal fue el caso de la escuela de comercio o de la red de abastecimiento de aguas puesta en marcha en 1892, cuando tan sólo disponían de ella en Asturias algunos de los núcleos urbanos más poblados.


Ayuntamiento de Colombres

Ayuntamiento
Fue el indiano Manuel Ibáñez Posada, convertido en el primer Conde de Ribadedeva tras haber hecho fortuna en Méjico como empresario textil y banquero,  el promotor de esta plaza ovalada que proyectó el arquitecto Pérez de la Riva en 1895, quien también se hizo cargo del diseño del edificio del Ayuntamiento cuya construcción quedó rematada en 1901. El pueblo, agradecido, encargó un monumento al benefactor. Desde entonces la imagen en bronce del señor Ibáñez Posada mira de frente la fachada principal de la Casa Consistorial, sus arcos sobre pilares, su balcón rematado por el pequeño frontón.
 

Colombres, iglesia parroquial

Iglesia parroquial de Santa María 
A su espalda, al otro lado de la espléndida plaza que fuera iluminada por treinta farolas de fundición y sombreada por frondosos plátanos, se encuentra el edificio de la iglesia parroquial, una construcción de principios del siglo XVII que a finales del XIX fue sometida a algunas reformas, como la que con dinero indiano llevó a cabo el arquitecto Darío de Regoyos Molenillo, quien modificó el aspecto de la fachada con un nuevo remate de las torres.

Colombres, casa con corredor Colombres, casa con patio

A finales del siglo XIX nuevos edificios se alzarán al lado mismo de las construcciones tradicionales, de aquellas viviendas con huerta, con corredor, con cuadra, que habían sido morada de quienes ahora regresaban a pasar los veranos o a disfrutar de una placentera vejez en su terruño natal.

Colombres, casa de Íñigo Noriega Mendoza
La Casona
Íñigo Noriega Mendoza fue uno de los primeros emigrantes a México que decidió regresar al escenario de sus orígenes y aquí mandó construir su nueva casa en 1877, convirtiéndose de esta forma en la primera de las indianas que se construyeron en Colombres. Se trata de un edificio de grandes dimensiones (de ahí el nombre por el que era conocida), que muestra simétrica sencillez en la fachada que da a la calle y amplia galería de madera en la posterior.


Colombres, Las casas gemelas
Las Casas Gemelas
Este edificio fue construido a finales del siglo XIX por encargo de Florencio Noriega. Del exterior, dominado por la sobriedad decorativa, llaman la atención las dos buhardillas que interrumpen la línea del prominente alero. En la parte posterior se habilitó un jardín adaptado a la pendiente del terreno en que está situado.


Colombres, Quinta Buenavista
Quinta Buenavista
También de finales del XIX es esta casona mandada construir por Luis Caso Rodríguez, tras retornar enriquecido de la isla de Cuba. Rodeado por un extenso jardín y flanqueado por dos grandes palmeras, el edificio conserva las fachadas originales. En la que mira al mediodía destacan los dos balcones, cerrado el situado en el primer piso, abierto el del piso superior.

Colombres, La casa de las palmeras Colombres, Casa del león

La Quinta Buenavista es un tanto singular entre las casas de indianos de Colombres ya que, a diferencia de lo que ha sucedido a la mayoría, es de las pocas, sino la única, que está habitada durante todo el año; además, sigue siendo propiedad de la familia de quien encargó su construcción. El propietario actual, nieto de Luis Caso Rodríguez, no sólo conserva y cuida esta casona centenaria, en la que reside, sino también, desde que hace unos años la adquiriera, la conocida como Casa de Las Palmeras, que también fue propiedad de la familia.
El destino del resto de casonas (Villa Vicenta, Quinta Guadalupe, La Solana, La Casa del León, La Casa Roja...) que el visitante puede encontrar siguiendo la huella de los indianos en Colombres, ha sido la de perder su carácter primigenio de vivienda para procurar su pervivencia convertidas en museo, albergue o residencia de ancianos.
Colombres, La Solana

Lo cierto es que la villa de Colombres atesora una buena nómina de edificaciones de la denominada «arquitectura indiana», también de un conjunto excepcional de equipamientos públicos construidos por iniciativa de emigrantes hijos de la tierra, razones que explican que fuera declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico. Si es a los indianos (a Manuel Ibáñez Posada y a su hermano Luis –uno de los fundadores del Banco Hispanoamericano–; Colombres, Villa Vicentaa Ulpiano Cuervo, propietario de La Solana y promotor del hospital asilo; a los Íñigo Noriega, tanto Mendoza como Laso; a Víctor Sánchez Escalante, a Luis Caso Rodríguez, a Florencio Noriega...), no deberíamos olvidarnos del maestro de obras Manuel Posada Noriega, quien tuvo un papel fundamental en la transformación de la villa como constructor de buena parte de las casonas que ahora contemplamos. Su parentesco con el conde de Ribadedeva le facilitó los primeros encargos; su buen hacer, le proporcionó los siguientes, tanto aquí como en otras partes de la comarca. Y no sólo construyó viviendas, también carreteras, puentes... y el cementerio de Colombres. Y no sólo lo hizo por encargo de otros, también construyó su propia vivienda, Villa Vicenta que levantó en los años veinte y que hoy se conserva en pie, aunque hoy se la conoce como El Cantu y está destinada a albergue.

Colombres, quinta Guadalupe
Para terminar el recorrido siguiendo la huella que los indianos han dejado en Colombres, nada mejor que volver a la plaza y dirigirnos a la más imponente de todas las casonas del lugar: la Quinta Guadalupe, mandada construir a principios del siglo XX por Íñígo Mendoza Laso, conocido por algunos como el Segundo Conquistador de México, habida cuenta del poder que en aquel país alcanzó este indiano oriundo de la villa.
Como quiera que el edificio es en la actualidad sede de la Fundación Archivo de Indianos y acoge en su interior el Museo de la Emigración (☞), su visita resulta obligada para completar todo lo que ya sabemos acerca de los indianos.


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Propuestas anteriores:

Otros lugares de interés

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domingo

Senda costera de Navia: Barayo-Frejulfe

foto de la senda costera de Navia El litoral de Navia pasa por ser uno de los más agrestes de Asturias, un legado de excepcional belleza de abruptos acantilados, de mar embravecido y playas que lo remansan, algunas de las cuales gozan de especial protección por su alto valor medioambiental, ecológico o paisajístico.

Por suerte para todos, existe una ruta de fácil caminar que lo recorre de un extremo al otro, de Navia a la playa de Barayo (o viceversa): un itinerario de unos dieciocho kilómetros que el grupo local de montaña Peña Furada dio a conocer en el año 1988 cuando organizó la I Travesía de la Costa Naviega.

Aunque para algunos es la distancia su principal dificultad (debes contar con un vehículo que te recoja al final del trayecto o, de no ser así y tener que regresar al inicio, recorrer a pie los treinta y seis kilómetros que suman la ida y la vuelta), a nosotros nos parece una longitud muy adecuada: la dividimos en dos y así disfrutamos dos veces de este excepcional paisaje.

Así que en esta ocasión vamos a recorrer el sector más oriental del litoral naviego, el comprendido entre las playas de Barayo, en el límite con el concejo de Valdés, y la de Frejulfe (Frexulfe), con parada obligada en Puerto de Vega.

Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲
  • Itinerario: playa de Barayo-Puerto de Vega-playa de La Llosera-castro de El Castiel-playa de Frejulfe, y regreso
  • Desnivel: unos 100 metros
  • Distancia:  alrededor de 19 kilómetros
  • Duración: entre cinco horas y media y seis

Situación y distancias


Distancias por carretera a Navia, capital del concejo del mismo nombre

Navia, situación y distancias
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Cómo llegar al punto de partida playa de Barayo, vista desde el aparcamiento
La playa de Barayo, lugar de inicio de la ruta, se encuentra a unos 13 kilómetros de la capital del concejo, distancia que recorreremos en unos 20 minutos, primero por la carretera N-634 y el último kilómetro por una carretera local. Si accedemos desde el centro de la región por la A-8, la Autovía del Cantábrico, no es preciso llegar a Navia: en las proximidades de Luarca tomaremos la salida de la N-634 en dirección Otur, poco después de atravesar esta localidad encontraremos la desviación que nos conduce a la playa, en cuyas proximidades encontraremos una amplia zona de aparcamiento.

Basta con asomarse y contemplar la panorámica que se abre ante nuestros ojos... ya no hace falta decir que la bajada a la playa es obligada. Queda a nuestro criterio decidir si lo hacemos ahora o al regreso. En cualquier caso no estaría de más que le echarais un vistazo al artículo (Barayo, un monumento de playa) que le hemos dedicado hace ya un tiempo.

Cuando nos decidamos a iniciar la ruta no tendremos ningún problema: desde el aparcamiento sale un sendero bien marcado. El primer tramo discurre por el borde occidental de la playa, fotografiada una y otra vez.

Vista de la senda que desde Barayo nos conduce a Frejulfe Vista de la playa de Barayo desde la senda Al llegar a El Cuerno, el camino que hasta ahora seguía rumbo N o NE, se orienta hacia el oeste surgiendo ante nosotros la que será estampa habitual de nuestro recorrido por el litoral naviego: un verde tapiz suspendido sobre los acantilados.

Vista del litoral de Navia
Esta sí que es una senda litoral. Todo el recorrido discurre muy próximo a la línea dibujada de punta a punta, de ensenada a ensenada. Tras recorrer poco más de cuatro kilómetros divisamos Puerto de Vega, otro punto que aparece remarcado en nuestro mapa, pues esta bella localidad marinera merece una visita pausada.

Vista de Puerto de Vega desde el sendero litoral
Después de disfrutar de un reconfortante paseo por el muelle de, después de contemplar algunas de los edificios más emblemáticos de Puerto de Vega (el Casino, la Casa de Cachón o la de Trelles, donde falleciera Jovellanos) nos dirigimos hacia la Atalaya. Allí, en las proximidades de la capilla de la Telaya, pondremos de nuevo rumbo al oeste para proseguir nuestra caminata por la senda de la costa naviega.
Aunque el escenario del nuevo tramo es bien parecido al que nos condujo de Barayo a Puerto de Vega, encontramos algunos puntos relevantes, como la playa de La Llosera –una pequeña ensenada de arena y cantos–, la isla de Soirana o los restos de un castro conocido como El Castiel.

Vista del sendero litoral de Navia, camino de Frejulfe Fotografía de la isla de Soirana

La sucesión de entrantes y salientes que los encuentros entre el mar y los acantilados van dibujando en el sendero, se interrumpen de pronto al abrirse en el horizonte la amplia ensenada donde se localiza la playa de Frejulfe (Frexulfe), declarada Monumento Natural en 2002 por la importancia del entorno (estuario, sistema dunar...) y la singularidad de algunas de las especies que allí se encuentran.

Vista de la playa de Frejulfe
Los ochocientos metros de distancia que existen entre la desembocadura del río Frexulfe (al este) y la Punta de El Pico (al oeste) la convierten en la más larga del concejo de Navia, aunque no sea de las más utilizadas por quienes disfrutan de los baños de mar, en razón de esa misma longitud y de su carácter de playa abierta, apenas protegida.

Vista del sector occidental de la playa de Frejulfe Vista de la desembocadura del río Frejulfe en la playa del mismo nombre Lo de Monumento Natural le viene de la importancia de algunas de las especies vegetales existentes en el entorno, como el junquillo salado (Eleocharis parvula) –en peligro de extinción, siendo aquí el único lugar de todo el litoral cantábrico donde aún se encuentra–, la broza fina o los cañaverales.
Toca disfrutar, sin prisa, de todo cuanto nuestros ojos contemplan. Tiempo habrá de iniciar el regreso, momento que aprovecharemos para hacerlo de aquellos lugares que nos hayamos saltado en la ida o de aquellos otros que queramos ver ahora con más detenimiento. Quizás también, si no lo hemos hecho al principio, de la playa de Barayo, lugar de inicio de esta caminata y adonde habremos de volver.

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sábado

Quesos asturianos

Asturias, tierra de quesosAsturias es tierra de quesos, de eso no hay duda. Es más, algunos la sitúan a la cabeza de las regiones europeas en cuanto a la calidad y variedad de sus quesos. Y todo ello se debe al tesón de los queseros de la tierra, quienes, fieles a los métodos de elaboración tradicionales, han sabido mantener viva y pujante esta ancestral manera de convertir la leche en tan delicioso manjar.

Bien es verdad que la naturaleza ha ayudado un tanto, pues la región cuenta con abundantes pastos de montaña regados periódicamente por las lluvias del Cantábrico, riqueza que los ganaderos tan bien han sabido aprovechar con la trashumancia estacional que vienen practicando desde tiempo inmemorial. En los verdes más altos, en cada braña o mayáu (mayéu, majada, mayada...), los pastores convierten cada día la leche de vacas, cabras y ovejas en cuajada que el tiempo, la sabiduría y el cuidado habrán de convertir en sabroso queso. Y en cada caso lo han hecho según su costumbre.

La abrupta orografía, la difícil comunicación, los aislados valles entre montañas... explicarían la gran variedad existente: diferentes formas y maneras de producción y de conservación. Los hay para todos los gustos: blancos, azules, amarillentos, anaranjados o rojos; más fuertes o más suaves; de untar o de cortar; curados, semicurados o tiernos; elaborados con leche de vaca, de cabra, de oveja o de mezcla... Veamos.

Empezaremos por aquellos que ya han conseguido las distinciones oficiales que los identifican convenientemente en el mercado, ya sea mediante una Denominación de Origen Protegida (DOP) o una Identificación Geográfica Protegida (IGP).

Pieza de queso de Los Beyos Pieza de queso de Cabrales

AFUEGA´L PITU (DOP). Elaborado en la zona central con leche de vaca. Podemos encontrar cuatro variedades: Atroncau blancu, Atroncau roxu, Trapu blancu, Trapu roxu. Es un queso blando, ácido y ligeramente amargo. (Afuega´l pitu un queso sorprendente...)

BEYOS (IGP). Elaborado en la cuenca alta del río Sella, donde se encuentra el desfiladero de Los Beyos. Piezas de pequeño tamaño con corteza ligeramente enmohecida y pasta semidura que se puede desmenuzar al corte. Tiene un sabor intenso y agradable.

CASÍN (DOP). Elaborado en los concejos de Caso, Piloña y Sobrescobio mediante el sistema tradicional de amasado. Piezas con un peso que oscila entre los 250 y los mil gramos de color amarillo oscuro. Tiene un aroma potente y un sabor fuerte, persistente y picante. (El queso Casín : uno de los más antiguos de España...)

CABRALES (DOP). Su zona de elaboración se circunscribe al concejo de Cabrales y algunas localidades de Peñamellera Alta. Se obtiene con leche de las vacas, ovejas y cabras que se alimentan con pastos de la montaña. Es un queso azul de textura mantecosa, aroma intenso y fuerte sabor.

GAMONÉU (DOP).Queso de Los Beyos Queso curado de gran tamaño, con piezas que suele pesar más de tres kilos, elaborado en Onís y Cangas de Onís con leche de vaca, oveja y cabra, ligeramente ahumado y con afloraciones azuladas en los bordes. De color blanco o blanco-amarillento con algunas zonas verde-azuladas, es un queso de aroma fuerte e intenso y sabor ligeramente picante. Existen dos variedades: GAMONÉU DEL PUERTO, elaborado por los pastores en las cabañas y madurado en cuevas, y GAMONÉU DEL VALLE, con piezas elaboradas en las queserías de los valles de ambos concejos. (Queso Gamonéu: de la majada a la cueva...)

Además de estos cinco quesos, que gozan del prestigio y la distinción que les otorga su etiqueta, existen en Asturias varias decenas más. La mayoría son elaborados de forma artesanal en pequeñas queserías y vendidos en ferias y mercados.

* ABREDO. Elaborado en una quesería artesanal situada en la parroquia de Abredo (Coaña) con la leche de las vacas de su ganadería. Queso suave y mantecoso de color amarillo pálido y forma cilíndrica. Las piezas tienen un peso de entre 500 y 1000 gr.

* AHUMADO DE PRÍA. Queso artesanal elaborado en Pría (Llanes) con leche de vaca y nata de leche de oveja. Corteza marrón y pasta amarillenta. Ligeramente ahumado (por fricción de maderas de haya y roble). Maduración 30 días. Peso de unos 500 gr.

* BEDÓN. La quesería del mismo nombre, situada en Frieras (Llanes), produce quesos de cabra (corte blanco marfil), de vaca (amarillo) y mezcla (amarillo pálido). Piezas de alrededor de 500 gr.

* LA COLLADA. Elaborado con leche de oveja y cuajada enzimática (esto es, con adición de cuajo). Piezas pequeñas con un peso de 300 a 500 gramos. Muestra corteza enmohecida e interior de pasta cremosa con aroma suave y sabor intenso. La quesería, situada en Cirieño (Amieva), también elabora quesos de la variedad Casín.

* CUEVA DE LLONÍN. Elaborado por la cooperativa quesera de Alles (Peñamellera Alta) con leche de vaca. Piezas cilíndricas de unos 500 gr de peso con corteza blanca enmohecida y pasta cremosa de color amarillento.

quesos asturianos
* LOS CUETOS. Queso obtenido a partir de la leche de las cabras de su propiedad, situada en Puertas de Vidiago (Llanes). Se comercializan dos variedades: tierno (de leche pasteurizada) y curado (leche cruda).

* CUEVAS DEL MAR. Queso elaborado con leche de cabra. Piezas de pequeño tamaño (de unos 600 gr) con corteza roja e interior blanco, de aroma suave. Quesería situada en Pría (Llanes).

* LA CHIVITA. La leche cruda de las cabras de la ganadería La Chivita, situada en Buelles (Peñamellera Baja), es la materia prima utilizada para la elaboración de este queso artesanal. Tras una maduración de más de dos meses, se obtienen piezas de un kilo de peso con corteza rugosa. La pasta es de color blanco y textura flexible con un sabor ligeramente picante.

* GENESTOSO (XINESTOSU)- Esta parroquia del concejo de Cangas del Narcea situada a más de mil metros de altura tuvo siempre reconocida fama por la elaboración de un queso excelente de sabor intenso y ligeramente ácido. A la trashumancia de pastores venidos de otras tierras debe algunas de las técnicas utilizadas en su producción artesanal como, por ejemplo, la utilización de moldes de esparto. Actualmente su producción es escasa con lo cual resulta difícil hacerse con alguna de sus preciadas piezas.

* DON GONZALO. Debe su nombre al conde Gonzalo Peláez de Colla, que vivió en Grado en los siglos XIII y XIV. Es un queso elaborado de forma artesanal con leche de vaca, que se moldea en forma de rulo y se recubre de finas hierbas. Piezas de unos trescientos cincuenta gramos. Quesería situada en Temia (Grado).

Pieza de queso Bedón Queso ahumado de Pría

* MONJE PICÓN. Elaborado con leche cruda de vaca desde hace más de cien años por la familia Monje en Panes (Peñamellera Baja). A lo largo de los tres meses de maduración, los hongos del género penicillium le van dando las características vetas azuladas. En la misma quesería se producen otras variedades de quesos elaborados con leche de vaca y cabra.

* OVÍN ECOLÓGICO. Este queso semicurado de color amarillo pálido está elaborado en Ovín (Nava) con leche de vaca con certificación ecológica. Además de esta variedad, la quesería artesanal Quesu Ovín produce también un acreditado queso de cabra, que ha sido galardonado por su calidad.

* PEÑAMELLERA. En las tierras de Peñamellera siempre se elaboró queso, el tradicional cuayáu, con leche de vaca, de cabra y de oveja, utilizadas en diferentes proporciones dependiendo del productor y de la época del año. Hace unos años la cooperativa quesera de Alles recuperó su producción cuando estaba a punto de desaparecer como consecuencia del descenso del número de granjas lecheras en la zona. Gracias a ello actualmente podemos disfrutar de este queso cremoso de pasta amarilla y sabor suave, algo ácido.

* LA PERAL. Toma el nombre de la parroquia del concejo de Illas donde está ubicada la quesería que lo elabora. Es un queso de leche pasteurizada de vaca con adicción de mohos, que le dan sus características manchas azuladas.

Queso de Vidiago Queso Picu Urriellu cabra

* PORRÚA. Como en otras partes de Asturias, los ganaderos de esta parroquia llanisca situada en las estribaciones de la sierra del Cuera han venido utilizando los excedentes de leche para la elaboración de quesos destinados al autoconsumo. En la actualidad existen en la zona algunas queserías artesanas que producen pequeñas piezas elaboradas a la manera tradicional con leche pasteurizada, preferentemente de vaca aunque también de cabra y oveja. El resultado es un queso cremoso amarillo pálido, con intenso aroma y sabor suave aunque un poco ácido.

Queso Sidrón, elaborado con sidra * TRES LECHES CON ARÁNDANOS. La lechería Tierra de Tineo añade a sus variedades de Afuega´l pitu, este queso elaborado con leche de vaca, cabra y oveja con el añadido de arándanos, consiguiendo un novedoso sabor en el que se combinan a la perfección los toques ácidos con los dulces.

* URBIÉS. La mierense parroquia de Urbiés da nombre a un queso (elaborado también en otros concejos asturianos) que pasa por ser el más picante de cuantos se producen en la región. La leche de vaca entera que se utiliza para su elaboración coagula por acidificación, sin la adición de ningún cuajo. Tras el proceso de maduración, que dura entre seis y nueve meses, se obtiene una pasta blanda y cremosa de aroma intenso que, debido a su consistencia pastosa, se suele servir en tarrinas de barro.

* VIDIAGO. En este pueblo llanisco se elabora un exquisito y cremoso queso de leche de vaca con forma de ladrillo o lingote. Las queserías artesanales del lugar elaboran otras variedades (de cabra, de oveja, en aceite...), pero es éste, de sabor suave y ligeramente dulce, el más conocido y apreciado.

La lista podría ser más larga, no obstante creemos que con los quesos aquí mencionados ya podemos elaborar una buena tabla para satisfacer a los queseros más entusiastas. No obstante, todo parece indicar  que deberemos seguir atentos a las novedades, pues los artesanos asturianos no cejan en su empeño de adaptar la tradición a los nuevos gustos gastronómicos y cada cierto tiempo nos tientan con variedades que suenan muy bien, como ese queso con arándanos al que ya nos hemos referido o ese otro con añadido de sidra. En fin, que los disfrutéis.

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OTROS ENLACES REFERIDOS A GASTRONOMÍA



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