jueves, 8 de julio de 2010

Santa María del Naranco

A unos tres kilómetros del centro de Oviedo, en la ladera sur del monte Naranco, se alza esta joya del prerrománico que el rey Ramiro I mandara construir hace más de mil ciento cincuenta años, para mayor gloria del Reino de Asturias. El edificio, concebido originariamente como residencia palaciega, fue declarado —junto al resto de construcciones del perrománico asturiano— Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1985.

Cómo llegar
Una vez en Oviedo, el camino no tiene pérdida, pues abundan los indicadores que nos conducen al aparcamiento habilitado en las inmediaciones. Desde el aparcamiento una senda peatonal, que en suave ascenso va bordeando las tierras de labor, nos lleva hasta la ladera donde se ubica.
















La primera visión que nada más salir del sendero tenemos del edificio —aunque no sea ni la más difundida ni, quizás, la más agraciada— es suficiente para comprender por qué después de casi doce siglos sigue cautivando a cuantos hasta aquí se acercan.
















Concebido como Sala Regia para ser utilizada en diversas actuaciones de gobierno, cuenta con dos plantas de la misma superficie (poco más de veinte metros de ancho por seis de ancho). La inferior tiene tres estancias con entradas independientes. En la superior, a la cual se accede por una escalera de doble vertiente adosada a la fachada norte, encontramos una gran sala central flanqueada por dos miradores.

















En la gran sala de la planta superior es de destacar la bóveda de cañón con arcos fajones que se apoyan en la arquería ciega; también la decoración escultórica: sogueado en el fuste de las columnas, fajas verticales y unos sorprendentes medallones que algunos consideran de inspiración bizantina.





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1 comentarios:

  1. que bonito, tengo muchas ganas de conocerlo, gracias por esta publicacion

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