miércoles

Somao: atalaya sobre la ría del Nalón

Pravia, Somáo, vista de la desembocadura del Nalón
Además de ser el más largo de Asturias, el cauce del  Nalón  acoge las aguas de que corren por un tercio de la superficie de la región. A lo largo de sus 145 kilómetros de recorrido va modelando el paisaje: excava, limpia, transporta, allana, deposita... conformando maravillosas panorámicas que deleitan a todos cuantos recorren sus riberas (sirvan de ejemplo los dos tramos de la denominada Ruta del Nalón: Peñaflor-Grullos y Grullos-Beifar).  Con todo, es  su tramo final, conocido como Ría del Nalón o Ría de San Esteban de Pravia,  el que probablemente haya concitado mayor número de admiradores.

Y en ello algo habrá tenido que ver la «colonia artística de Muros», auspiciada por Casto Plasencia e integrada por un grupo de afamados pintores que durante  los últimos años del siglo XIX pasaron temporadas más o menos largas  en la zona de la desembocadura del Nalón. Algunos de pintura de Tomás García Sampedro, ellos, prendados por la belleza del paisaje, plasmaron en sus lienzos aquel escenario de suaves laderas y pequeños pueblos que acompañan al majestuoso Nalón en el momento en que entrega sus aguas al Cantábrico. Uno de los puntos elegidos por los pintores era Somáo, perfecta atalaya desde la que se contemplan las tierras de Muros de Nalón y de Soto del Barco divididas por las aguas del Nalón, y tierra natal de Tomás García Sampedro, integrante activo de la «colonia» y autor de la pintura de la derecha.

Fuera por la difusión de las obras de los pintores de la «colonia», algunas de las cuales fueron reproducidas en las revistas ilustradas de la época, fuera por la llamada que por la tierra chica sintieron algunos emigrantes o fuera por cualquier otra razón, lo cierto es que en los primeros años del siglo XX, algunos indianos deciden construir en los mejores oteadores de Somao sus viviendas. De ahí que en la actualidad,  el visitante cuente con dos poderosos atractivos para acercarse a esta localidad praviana: disfrutar de las alabadas vistas  de la desembocadura del Nalón y admirar sus villas palaciegas (ver mapa). 

Casa amarilla

Pravia, Somao, Casa amarilla Pravia, Somao, Casa amarilla
Esta vivienda, cuya obra finalizó en 1912, fue proyectada por el arquitecto Manuel del Busto, tras recibir el encargo de un indiano nacido en Somao que hizo fortuna en Cuba. Concebida como residencia de vacaciones, llama la atención del visitante tanto por la privilegiada situación donde se ubica, como por el llamativo color amarillo de sus azulejos. A destacar también, su otra seña de identidad: la torre situada en el ángulo noreste del edificio y que está rematada por un chapitel

Chalet de Solís o El Marciel

Pravia, Somao, El Marciel
Fue otro emigrante a Cuba, que regresó convertido en indiano enriquecido,  quien encargó la construcción de esta casona, finalizada en 1910 y  conocida durante un tiempo como Chalet de Solís, por el apellido de su primer morador. A su muerte, tuvo la vivienda nuevo propietario y nuevo nombre: El Marciel, acrónimo de «mar» y «cielo».
El edificio, de clara influencia francesa, tiene planta cuadrada don dos alturas y bajo cubierta. En la fachada principal destaca un mirador central que descansa sobre columnas. En la posterior, las galerías acristaladas.

La Casona

Pravia, Somao, La Casona Pravia, Somao, La Casona La Casona. El también indiano Gabino Álvarez, enriquecido en Cuba con los negocios ultramarinos, decidió construir en Somao una residencia veraniega. Las obras se iniciaron en el año 1900 con proyecto del arquitecto Francisco García Nava. En la fachada principal destaca la gran escalinata que sirve de acceso; las otras tres están rodeadas por galerías que descansan sobre columnillas de hierro fundido.

El mausoleo

Pravia, Somao, La Casona, mausoleo
Años después, García Nava recibió el encargo para construir un mausoleo familiar en el jardín de La Casona. La edificación, de estilo modernista con inspiración centroeuropea, se ha convertido en una de las construcciones más emblemáticas de Somao al tiempo que en uno de los mejores ejemplos de la estética modernista en la región.

Casa de doña Basilisa

Pravia, Somao, Casa de doña Basilisa
De esta vivienda, que perteneció a la hija de un indiano que hizo fortuna en Cuba y que está situada al borde de la carretera de acceso a la localidad, destaca sobremanera su amplia galería acristalada la cual, sorprendentemente, no mira a la ría y el mar, sino que está orientada hacia el caer del sol.

Aunque probablemente los ejemplos que aquí se muestran sean los más representativos de la arquitectura indiana de Somao, no son los únicos. El visitante atento encontrará otras (Casa de Tomás de Pachín, Casa de las columnas, Casa de Marcelo Cantera o Villa Radis). Un paseo por la localidad le mostrará también otras construcciones erigidas por los capitales indianos para beneficio la colectividad, como las antiguas escuelas o la  iglesia, construida en 1901. Eso sin olvidarnos del otro gran atractivo que atesora Somao: las vistas sobre la ría y las localidades ribereñas: a un lado Soto del Barco; al otro, Muros de Nalón.

Soto del Barco, vista desde Somao Muros de Nalón, vista desde Somao
Al fondo, hacia el noreste: el encuentro del Nalón con el Cantábrico, la playa de los Quebrantos, La Leva... un paisaje muy similar al que un siglo atrás pintara Tomás García Sampedro desde el altozano de Somao.

vista de la playa de Los Quebrantos desde Somao

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