jueves

Caminos de hierro verde

La frondosa vegetación oculta ansiados tesoros. Desde bien antiguo se viene horadando el verde manto vegetal  que cubre las tierras de Asturias ansiando encontrar los más variados  minerales. Ya en tiempos del Imperio romano se desmenuzaba la tierra de la comarca suroccidental  en busca de oro. Esquilmadas las tierras del Valledor y zonas limítrofes del preciado metal, habrá que esperar hasta el siglo XVI para tener noticias de nuevas explotaciones. Será entonces el carbón el que, en cantidades limitadas y con métodos bien rudimentarios, se comience a extraer de las oscuras capas paleozoicas.

Habrá que esperar casi dos siglos más, hasta que las mentes más preclaras de la región, empiecen a ocuparse de la riqueza, negra esperanza de una región aislada, que se oculta bajo pastizales y carbayedas.


Gaspar Melchor de Jovellanos sabe que el carbón está ahí y que su explotación racional podría estimular el crecimiento económico de la región. Pero nada se puede hacer mientras no exista una adecuada red de transportes. No hay más que fijarse en los  romanos: sabedores de que  el oro del suroccidente no valía nada sin vías de evacuación, se afanaron en construir y mantener una red de calzadas y caminos por las que pudiera ser transportado.

Don Gaspar no escatimó esfuerzos a la hora de plantear proyectos para mejorar las comunicaciones de la región: la prolongación del camino que unía Gijón con Oviedo hasta la ciudad de León; la apertura de un puerto en Leitariegos y otro en Ventaniella para unir las comarcas oriental y occidental  con las vecinas tierras leonesas; construcción de una carretera que uniera la cuenca  carbonífera del Nalón con el puerto de Gijón...

En 1842 será inaugurada la carretera carbonera, pero por entonces —treinta y un años después del fallecimiento de Jovellanos— ya había quien defendía que el carbón de la cuenca del Nalón no sería rentable a menos que se utilizará el ferrocarril para su transporte.

Para no perder el tren del futuro, capitalistas asturianos fundan en 1846 la Compañía del Ferrocarril de Langreo. Un año después, con la concesión de la línea en su poder, comienzan los trabajos de construcción del ferrocarril. En el verano de 1852 se inaugura el primer tramo; cuatro años más tarde Langreo y Gijón quedan comunicadas por la tercera línea de ferrocarriles que entraba en funcionamiento en la península ibérica, la primera con ancho internacional.

La entrada en servicio del Ferrocarril de Langreo, reaviva el interés de algunos consorcios nacionales e internacionales por este medio de comunicación. A finales de la década de los cincuenta se ponen en marcha diversos proyectos para comunicar el noroeste peninsular con la capital de España. Uno de los tramos de la red será el que habrá de unir Gijón con León. La línea se inicia en la provincia leonesa; en la parte asturiana las obras van mucho más lentas por las dificultades orográficas. El tramo Gijón-Pola de Lena entra en servicio en 1874; siete años más tarde la línea se prolonga hasta Puente de los Fierros. No será hasta el verano de 1884 cuando tenga lugar la solemne inauguración de la vía que une Puente de los Fierros con Busdongo.

Una vez que Asturias queda comunicada con la Meseta, los nuevos proyectos ferroviarios tienen como principal objetivo la comunicación de los puntos de producción con el centro de la región.  En 1883 se pone en marcha la línea Oviedo-Trubia con la finalidad de dar servicio a la Fábrica de Cañones y de acercar al centro  los carbones procedentes de Quirós y Teverga que no se quedaban en la propia fábrica. Un año después entra en funcionamiento la línea del Ferrocarril Minero de Quirós que unía Trubia con el concejo de Quirós.  El 1902 se inaugura un ramal que procedente de Entrago, en el concejo de Teverga, enlazará en Caranga con la vía ya existente.

El ferrocarril empieza a ser visto por los inversores como motor de progreso y fuente de beneficios. Si se consiguiera que por las nuevas líneas circulasen vagones llenos de viajeros...  Con este fin se crea en 1887 la Compañía de los Ferrocarriles Económicos de Asturias, un año después obtiene la concesión de la línea Oviedo-Infiesto, que entrará en funcionamiento en 1891. Sucesivas ampliaciones llevarán el ferrocarril a Arriondas (1903) y Llanes (1905). 

A finales del XIX se funda la Sociedad General de Ferrocarriles Vasco Asturiana para la construcción de un ferrocarril para transportar el carbón procedente de la cuenca del Caudal con destino al puerto de San Esteban de Pravia. En el año 1901, la compañía obtiene la concesión para construir y explotar dos líneas férreas: Oviedo-San Esteban de Pravia (inaugurada en 1904) y Fuso de la Reina-Ujo (1908), que en los años treinta se prolongará hasta Cabañaquinta (1934) y Collanzo (1935). A principios del siglo XX se constituye la sociedad Minas de Hierro y Ferrocarril de Carreño, que en 1905 pondrá en marcha un ferrocarril para transportar los minerales procedentes de las minas de Regueral y Piedeloro con el puerto de El Musel. Cinco años más tarde obtuvo la autorización para poner en marcha un servicio de viajeros.

Nos queda referirnos al ferrocarril Gijón-Ferrol, una línea relativamente reciente por más que los primeros proyectos daten de finales del XIX. Efectivamente, no será hasta el año 1953 cuando entre en funcionamiento el tramo Avilés-Pravia, que venía a dar continuidad al existente entre Gijón y la villa avilesina, explotado por el Ferrocarril de Carreño. A ellos habrá que añadir el que discurre entre Pravia y Luarca (inaugurado en 1962) y el que va de Luarca a Vegadeo (1972).

Las explotaciones mineras se agotan o se vuelven inviables económicamente. Las líneas de ferrocarril que se construyeron para transportar el mineral escondido en el fondo de la tierra, pierden su finalidad primigenia. Las hay que son recatadas del olvido. La caja por donde en otro tiempo las máquinas arrastraban vagones cargados de  riqueza se reconvierten ahora en senderos (verdes, se han dado en llamar) de entrada para todos aquellos que  quieren disfrutar de la belleza que se escondía en estos lugares. Surge así la Senda del Oso,  que discurre por el antiguo ferrocarril que unía Teverga y Quirós con Trubia,  la Senda verde de Oviedo a Fuso de la Reina, o parte del sendero que une Xivares con Candás

Algunas otras se han reconvertido, pasando a ser líneas de viajeros o tener un uso turístico. Tales son los casos de la que une Oviedo con Arriondas o la línea Gijón-Laviana, que en verano acogen las rutas Itinerario de Covadonga  e  Itinerario de la Biosfera



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