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miércoles

La fachada modernista de Gijón

Gijón, Modernismo, edificio plaza de europaGijón vive a principios del siglo XX uno de sus momentos de mayor esplendor. Su pujante actividad industrial va a verse pontenciada con la llegada de los capitales antillanos repatriados tras la indepencia de Cuba. Los indianos que llegan a Asturias con intención de invertir su dinero, encuentran en la villa gijonesa el lugar idóneo para poner en marcha sus nuevos proyectos económicos, pues la ciudad cuenta con una dinámica estructura industrial y comercial. La ciudad bulle y empiezan a germinar diferentes iniciativas culturales y asociativas. La creciente demanda de mano de obra la obliga a crecer hasta convertirse en 1910 en la ciudad más poblada de Asturias.
Así las cosas, la floreciente burguesía local se afana en conseguir un entorno que esté a la altura de las expectativas más exigentes. Poco a poco va a ir adueñándose de las zonas céntricas de la ciudad para convertirlas en su lugar de residencia. El centro urbano se ilumina y acicala, acogiendo en sus principales calles teatros, cafés y sociedades recreativas. A la hora de construir sus viviendas, los burgueses buscan la distinción, el sello de su prosperidad. Los hay que van a lo seguro y se decantan por edificios de estilo historicista o ecléctico; otros ponen sus ojos en las nuevas técnicas constructivas y en las formas modernistas que proliferan en las principales capitales europeas.


Gijón, Modernismo, edificio calle Instituto 16 Gijón, Modernismo, edificio calle La Merced 27










El modernismo se desarrolló a finales del XIX y principios del XX en casi todos los paises europeos y en América. Es fundamentalmente un estilo decorativo con mayor presencia en la cerámica, el vidrio, el grabado o el mobiliario. Por lo que respecta a la arquitectura, es una corriente esencialmente decorativa, aunque algunos arquitectos (como Antonio Gaudí) llegaron a desarrollar importantes innovaciones estructurales. Formalmente destaca por la profusión de motivos decorativos y el uso de formas blandas y redondeadas; la utilización del cristal y el hierro, para la decoración de los ineriores y las forjas de las rejerías...

Algunos miembros de la burguesía gijonesa se sintieron atraídos por los edificios que Lluis Domènech i Montaner, Josep Puig o, sobre todo, Antonio Gaudí habían construido en Barcelona y decidieron que sus viviendas siguieran esta tendencia. Y ahí siguen, aunque no siempre son reconocibles por los caminantes actuales. He aquí, el recorrido que proponemos para contemplar algunas fachadas modernistas de Gijón


Gijón, Modernismo, plano de situación

1.
Calle Corrida, 35
Arquitecto: Mariano Marín Magallón (Barcelona, 1866- Madrid, 1924)

Construcción: 1903

Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 35 Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 35
















2. Calle Corrida, 8
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1905
Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 8 Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 8

















3. Calle Corrida,1
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1911
Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 1 Gijón, Modernismo, edificio calle Corrida 1
















4.
Calle Instituto,16
Arquitecto: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1912
Gijón, Modernismo, edificio calle Instituto 16 Gijón, Modernismo, edificio calle Instituto 16

















Gijón, Modernismo, edificio calle Rectoría 1




5.
Calle Rectoría,1
Arquitecto: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1902









6.
Calle La Merced,27
Arquitecto: José Graner i Prat (Caserres, Barcelona, 1844- 1930)

Construcción: 1902
Gijón, Modernismo, edificio calle La Merced 27 Gijón, Modernismo, edificio calle La Merced 27

















Gijón, Modernismo, edificio calle Instituto 37


7.
Calle Instituto, 37
Arquitecto: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1913












8. Calle Cabrales, 82
Arquitecto: Luis Suardíaz

Construcción: 1913
Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 82 Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 82
















9. Calle Cabrales, 88
Autor: Pedro Cabal (Maestro de obras)

Construcción: 1904
Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 88Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 88
















10. Calle Cabrales, 43
Autor: Mariano Marín Magallón (Barcelona, 1866- Madrid, 1924)

Construcción: 1901
Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 43 Gijón, Modernismo, edificio calle Cabrales 43
















11. Paseo de Begoña, 30
Autor: Miguel García de la Cruz y Laviada (Gijón, 1874- 1935)

Construcción: 1912

Gijón, Modernismo, edificio paseo de Begoña 30



12.
Plaza de Europa, 27
Autor: Manuel del Busto Delgado (Pinar del Río, Cuba, 1874- Gijón, 1948)

Construcción: 1907
Gijón, Modernismo, edificio plaza de Europa 27 Gijón, Modernismo, edificio plaza de Europa 27














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Algunas cosas más  del concejo de Gijón


Gijón, sidrería Muñó, costillas a la parrilla
Sidrería Muñó
Gijón, sendero de El Cervigón
El sendero de El Cervigón



Gijón, parque de Isabel la Católica
Parque de Isabel la Católica
Gijón, Elogio a la madre del emigrante
Un museo al aire libre





Gijón, senda río Ñora
Senda de río Ñora
Gijón, senda del río Piles
Senda del río Piles


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lunes

El balneario de Las Caldas

En unos pocos minutos se puede pasar del ajetreo de la ciudad a la tranquilidad del campo: esa es una de las características del plegado relieve astur.

A tan sólo ocho kilómetros de distancia del centro de Oviedo, en la parroquia de Priorio, se encuentra la localidad de Las Caldas, topónimo que evidencia la existencia en el lugar de aguas termales.

La necesidad de poner coto a las llamadas enfermedades incurables y los beneficiosos efectos medicinales que se atribuían a las «aguas termales azoadas y bicarbonatadas» de Las Caldas impulsaron a la Junta General del Principado a iniciar las gestiones para construir en el lugar una Casa de Baños, obra que realizó en 1776 el arquitecto asturiano Manuel Reguera a partir del diseño realizado por Ventura Rodríguez, al igual que había sucedido en la construcción del Hospicio Provincial (actualmente Hotel de la Reconquista).


El proceso desamortizador llevado a cabo en España durante las décadas centrales del siglo XIX puso fin a la iniciativa asistencial de la Junta, al pasar la propiedad a manos privadas en el año 1859. El nuevo propietario realizó mejoras en el edificio para intentar atraer a Las Caldas a la creciente burguesía regional.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, y aun en las dos primeras décadas del XX, el balneario, Caldas de Oviedo, que era como por entonces se le conocía oficialmente, gozó de merecida reputación entre sus habituales, que no solían faltar a su cita anual (del 15 de junio al 30 de septiembre; en ocasiones, hasta el 15 de octubre) para disfrutar de las carbonatadas aguas y, por supuesto, de las comodidades del hotel y de las emociones del casino.

«Lo constituyen varios edificios, entre ellos dos de moderna construcción y magnífico aspecto, unidos por un bonito puente galería de hierro y cristal, que por sí solo forma un espacioso paseo interior con agradables vistas.
Convenientemente dispuestos y ofreciendo las mayores comodidades, encuéntrase: la fuente donde se sirve el agua en bebida, dos galerías de baños de preferencia, primera y segunda clase, uno general, todos en locales independientes, cuatro estufas naturales, nueve gabinetes de inhalaciones, y dos de pulverizaciones [...]
Últimamente se ha construido otro edificio, de grandes proporciones y destinado a Casino y en el cual se encuentran instaladas salas de billar y café, gabinetes de juego y lectura, escritorio y un magnífico salón de bailes y conciertos...» (Guía del bañista en Caldas de Oviedo, 1900).
Tras los tiempos de bonanza, a partir de los años veinte llegó el declive, provocando el cierre paulatino de sus edificios, hasta el punto de temerse por la conservación del edificio.


En el año 2006 el Ayuntamiento de Oviedo inicia el proceso de restauración de las instalaciones con el objetivo de impulsar la reutilización del balneario.

En abril de 2008 abrió sus puertas el nuevo establecimiento que en la actualidad está integrado por dos hoteles, uno de cinco estrellas y otro de cuatro, un restaurante y diversas instalaciones complementarias.



El visitante del balneario encontrará, por tanto, diferentes edificios que fueron construidos a lo largo de más de trescientos años. El edificio diseñado por Ventura Rodríguez es el que tiene planta curvilínea, de medio óvalo. Originariamente tenía dos plantas, la inferior, con óculos, que acogía los baños; y la superior, con ventanas, que albergaba las habitaciones. El nuevo propietario añadió posteriormente otra más. El edificio situado enfrente, al que se comunica mediante una pasarela de hierro y cristal, se construyó en 1876 para albergar un hotel. Adosado a éste, se encuentra el destinado a Casino, que fue construido en la última década del siglo XIX.


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domingo

Avilés extramuros: de Galiana a Rivero

Si en un paseo anterior recorrimos una parte del Avilés medieval, os proponemos ahora salir de lo que en otro tiempo fue recinto amurallado para pasear por la zona de expansión (el denominado «Ensanche barroco») que se va a configurar al sur de las murallas a partir del siglo XVII.


Iniciaremos el recorrido, una vez más, en la plaza de España. A pocos metros del edificio donde se ubica el Ayuntamiento, cuyas obras fueron dirigidas por el maestro Juan de Estrada en 1670 siguiendo el diseño de las consistoriales ovetenses que habían sido construidas cincuenta años atrás, encontramos el palacio de Ferrera. Se trata de un edificio de estilo barroco con planta cuadrada y una sola torre que recientemente fue remodelado para convertirse en un lujoso establecimiento hotelero.



Dejando a nuestras espaldas el edificio consistorial abandonaremos la plaza por el ramal que, bordeando el inmenso jardín palaciego (en la actualidad parque de Ferrera), asciende en dirección oeste: estamos en la calle de San Francisco, denominación que alude al convento franciscano que estuvo aquí ubicado hasta que, a resultas de la desamortización de Mendizábal, a mediados del siglo XIX se convirtió en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Bari. El edificio, que fue ampliamente reformado en el siglo XVII, conserva la portada septentrional como principal vestigio de sus trazas románicas.



Si continuamos en dirección oeste, llegaremos a Galiana: dos centenares largos de calle soportalada con pavimento de piedra y casonas con palmeras que nos hablan de una ciudad en expansión, con un comercio pujante, y de indianos retornados.












En la parte final de la calle, encontramos uno de los accesos al parque de Ferrera. Antes de entrar, no está de más que nos acerquemos hasta la capilla del Ecce Homo o Jesusín de Galiana. Se trata de una reconstrucción de finales del XIX de otra más antigua dedicada a San Roque que fue construida en la segunda mitad del diecisiete. Y ya que estamos tan cerca, resultaría imperdonable que pasáramos de largo sin detenernos a en el parque del Carbayedo.









Bueno, es hora de que entremos, por fin, en el que hasta no hace tanto era un terreno inaccesible para la mayoría: el parque de Ferrera. Se trata de una zona verde de algo más de ocho hectáreas de extensión que fue jardín del palacio del mismo nombre, propiedad de los marqueses de Ferrera hasta que fuera adquirido por el Ayuntamiento en los años setenta del pasado siglo. Tras disfrutar de este oásis emplazado en pleno centro urbano, dejaremos el parque por la puerta situada en su lado oeste y que nos conduce a Rivero, la salida natural de la villa para quienes se dirigían hacia Oviedo.


Al final de la calle, en una zona ya próxima a la plaza de España, nos encontramos con la Casa de Rodrigo García Pumarino, edificio también conocido como Palacio de Llano Ponte. Se trata de una construcción barroca, de principios del siglo XVIII, mandada edificar por el tal Rodrigo, un gozoniego que regresó enriquecido de su aventura americana, de la que sólo se conserva la fachada original, en la que observamos los pórticos tan habituales en algunas calles de la ciudad.


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Otros lugares de interés

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