Gastronomía

Es opinión bastante extendida entre quienes nos visitan que aquí se come bien, hasta el punto de que ése es uno de los motivos (junto a la riqueza paisajística y monumental) que justifican su llegada a la tierra. De ahí que en una página como ésta resulte ineludible ocuparnos de cuestión tan importante.

Sirvan, para empezar, unos apuntes referidos a la cocina regional. También os puede interesar esta lista integrada por algunas recomendables casas de comidas que se reparten por la geografía astur, o alguna de las recetas que publicamos.

¡Que os aproveche!


Algunos apuntes sobre la cocina regional

Lo cierto es que el Casín es uno de los quesos más antiguos de España, pues ya es conocido desde, al menos, el siglo XIV como lo prueban algunos documentos de ese tiempo que constatan la elaboración de «bonos dolze quesos assaderos» en las tierras del concejo de Caso... (pulsa aquí para seguir leyendo).

La climatología y el relieve justifican el poblamiento disperso del campo asturiano. La casería se convierte en unidad de autoabastecimiento  para sus moradores: las tierras les proporcionan alimentación y vestido y, en el mejor de los casos, algunos excedentes que les sirven como moneda de trueque para adquirir algunos productos de los que se proveen en las ferias anuales que se celebran en la comarca. Así las cosas, el cerdo (del que se aprovecha todo) se convierte en la principal fuente de proteínas de su alimentación; y los salazones y embutidos en el medio más eficaz para asegurar su consumo el mayor tiempo posible... (pulsa aquí para seguir leyendo).

Es tal la simbiosis que muchos establecen entre «Asturias» y «sidra» que no nos extrañaría que a más de uno le sorprendiera leer que en esta región, la de la sidra, también se produce vino. Un vino que desde el año 2001 cuenta con protección oficial, primero bajo la denominación de Vino de la tierra de Cangas>, y desde 2008-09 con la de Vino de Calidad de Cangas... (pulsa aquí para seguir leyendo).

En esto de los quesos —como en tantas otras cosas, dicho sea de paso— parece que lo importante no siempre es la bondad del producto. El márquetin, la propaganda, el «saber vender» han elevado a la categoría suprema las elaboraciones de determinadas zonas del planeta, que no digo yo que no sean buenas, pero ni son las mejores (va en gustos), ni —evidentemente— las únicas que pueden recibir las bendiciones de cuantos disfrutan con un buen queso... (pulsa aquí para seguir leyendo).

Es verdad que lo del "Menú del día" es asunto que viene de lejos; que no es privativo o característico de una determinada comunidad o región; y que  incluso existe una normativa que obliga  a ofrecer un "Menú de la casa" o un "plato combinado de la casa" a determinados establecimientos hosteleros. Todo eso es verdad, pero también lo es que son muchas las casas de comidas que en Asturias se lo toman muy en serio... (pulsa aquí para seguir leyendo).

La memoria colectiva solía unir la Asturias gastronómica con la fabada, la sidra y el queso de Cabrales. Afortunadamente cada vez son más los que han comprobado que la alabada cocina asturiana cuenta con una oferta mucho más rica. Que sólo en lo que a los quesos se refiere, ya hay quien habla de unas cuarenta variedades diferentes; que la fabada es una estupenda manera de comer les fabes, pero que hay otras muy apreciadas... (pulsa aquí para seguir leyendo).

Hace unas semanas la Red, o al menos la parte de la Red que conecta Asturias con el resto del mundo, se vio un tanto agitada al conocerse algunas noticias que parecían poner en entredicho la historia, el arraigo y la importancia que la sidra tiene en esta región. Algunos se revolvieron inquietos al conocer una lista de lagares, supuestamente los diez mejores de España, en la cual no figuraba ninguno de los asturianos. Otros se lanzaron a los blogs y a los muros de Facebook para descargar su ira contra aquellos que osaban situar el origen de la sidra en otros lugares del territorio hispano... (pulsa aquí para seguir leyendo).

La climatología explica —en buena medida— el tipo de poblamiento disperso característico de la Asturias tradicional: la casería se construye al lado mismo de las tierras de cultivo para evitar los desplazamientos por unas caleyas que la lluvia y la nieve suele dejar intransitables. El invierno era tiempo de reclusión y autoabastecimiento. Al llegar las luces primaverales los pastores comienzan los preparativos para llevar vacas, caballos, ovejas y cabras a las verdes majadas salpicadas por cabañas dispersas y alguna que otra frondosa sombra... (pulsa aquí para seguir leyendo).


Recetas seleccionadas



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