lunes

Villaviciosa: tras la huella del emperador

Villavicosa, estatua de Carlos IProcedente de su Flandes natal, el 19 de septiembre de 1517 desembarca en Villaviciosa el rey Carlos I para hacerse cargo de los reinos de Castilla, que hereda de su padre Felipe el Hermoso, y Aragón, herencia de su abuelo Fernando el Católico.

«Amados y fieles nuestros. Por vuestro contentamiento vos fazemos saber que hoy, día de la data desta, con ayuda de Dios, Nuestro Señor, havemos llegado muy bueno, sano y alegre con toda nuestra armada a este puerto de Villaviciosa en Asturias. Luego provehed que en las yglesias y monesterios dessa ciudad se fagan muchas gracias a Dios por ello. Data en Villaviciosa, a XVIIII de setiembre del año mil DXVII. Yo el Rey.»

Llega acompañado de un séquito de nobles flamencos entre los que se encuentra su consejero Guillermo de Croy, y se aloja junto a su hermana Leonor en la casa de Rodrigo de Hevia, a la sazón canónigo de la catedral de Oviedo.

Villaviciosa, casa de Rodrigo de Hevia, fachada principal Villaviciosa, casa de Rodrigo de Hevia, fachada posterior

Tras cuatro días de estancia en la villa, el rey parte en busca del reconocimiento de castellanos y aragoneses. Dos años después hereda las posesiones de la Casa de Habsburgo y es proclamado emperador.
Villaviciosa, escudo
No cabe duda de que aquella visita dejó honda huella en la historia del lugar (hasta el punto de que, en algún momento no bien precisado, el Ayuntamiento de Villaviciosa decidió adoptar el escudo del emperador como insignia del concejo), pero la historia de la villa no comienza, ni mucho menos, en ese momento, pues sus orígenes datan de los tiempos de Alfonso X, quien a finales del siglo XIII otorgó carta de fundación a la Pobla de Maliayo, que, no tardando, pasó a ser ya conocida como Villaviciosa («villa fértil»).
Se construye una muralla, de la que aún se conserva un pequeño tramo, y se edifica la iglesia parroquial.



Villaviciosa, iglesia de Santa María de la Oliva
Iglesia de Santa María del Concejo
Construida a finales del siglo XIII o en los primeros años del XIV, la iglesia, que también es conocida como Santa María de la Oliva, es un edificio de transición, en el que se mezclan elementos del románico y el gótico.
Tiene planta rectangular, de una sola nave, y sus muros están construidos con sillares bien labrados. Está cubierta con estructura de madera vista. De las tres portadas con que cuenta, la del oeste es la de mayor interés: presenta
un rosetón calado, cuatro arquivoltas y capiteles historiados con figuras zoomorfas y antropomorfas.


Villaviciosa, tramo de la muralla medieval
Muralla medieval
La carta puebla otorgada por Alfonso X, autoriza a los pobladores de la nueva villa a hacer mercado los miércoles y a erigir muralla. Del primitivo recinto, que contaba con cuatro puertas (la del Puente, la del Mercado, la del Cañu y la de las carnicerías) y aún se mantenía en pie a finales del XVIII, tan sólo se conserva un pequeño tramo.

En los primeros años del XVI, precisamente cuando Carlos I pone su pie en ella, no vive la villa su mejor momento. A las luchas nobiliarias que habían llevado la inseguridad a la puebla, modificando la fisonomía urbana con la construcción de varias casas-torre con finalidad defensiva, se sumó el desastre ocasionado por un voraz incendio que tuvo lugar en 1484 y que acabó con la mayor parte de sus edificaciones.

Villaviciosa, palacio de los Valdés
Palacio de los Valdés
De la huella dejada por estos turbulentos años de finales de la Edad Media tenemos alguna muestra, como este Palacio de los Valdés, construido a principios del XIX, aunque su origen se remonte a una casa-torre medieval reformada en el siglo XVI. El edificio tiene planta rectangular, tres pisos bajo la gran cubierta de madera y, sobre ésta, un espacio abuhardillado con dos ventanas.

Casonas y palacios del siglo XVII y XVIII
En el siglo XVII se produce un gran cambio en la villa, transformándose por completo el panorama urbanístico de la misma, apareciendo nobles casonas y palacios, de las cuales en la actualidad se conservan buena parte, como bien podrá observar el visitante que atentamente pasee por su casco histórico:


Villaviciosa, palacio de Estrada
Palacio de Estrada


Villaviciosa, palacio de los Balbín de la Calle
Palacio de los Balbín de la Calle

Villaviciosa, palacio de Posada
Palacio de Posada

Villaviciosa, palacio de Busto
Palacio de Busto


Villaviciosa, casa natal de José Caveda y Nava
Casa natal de José Caveda y Nava
Es una construcción de finales del XVIII, con dos fachadas claramente diferenciadas. En la principal, que está construida con sillares bien labrados, dispone en la planta baja de tres grandes puertas adinteladas; en la superior destaca un balcón con amplio voladizo, un gran escudo y la placa que el Ayuntamiento dedicó a su insigne hijo «íntegro repúblico y sabio académico».


Villaviciosa, casa del Arcediano
La Fábrica o Casa del Arcediano
El edificio que hoy alberga una instalación hotelera, fue mandado construir en los años veinte del pasado siglo por el indiano D. Corripio González tras la demolición de una antigua fábrica de chocolate que se ubicaba en el lugar. El diseño se inspira en el estilo montañés como bien podemos comprobar en la preeminencia de las torres, el gran alero de madera o la diversidad de soluciones que se utilizan en los vanos.

Villaviciosa, plaza cubierta
Plaza cubierta
Siguiendo el ejemplo de otros mercados construidos con estructura de hierro en la región, en los primeros años del siglo XX se construye el edificio del Mercado de abastos, con diseño de Juan Miguel de la Guarda, arquitecto municipal de Oviedo. Tiene planta cuadrada, con una puerta en cada una de las fachadas. La estructura metálica, construida por la sociedad Duro Felguera, soporta una cubierta a cuatro aguas con grandes claraboyas que dotan de gran luminosidad al interior.


Villaviciosa, Ayuntamiento
Ayuntamiento
Cuando el siglo XIX finalizaba, el Ayuntamiento de Villaviciosa decidió el traslado de sus dependencias situadas en un antiguo edificio del siglo XVII situado en la calle del Sol a otro de nueva construcción. Tras varias tentativas, en 1902 encomendó la dirección de las obras al arquitecto local Antonio Suardíaz Valdés. Cuatro años más tarde, la nueva Casa Consistorial quedó terminada. Es un edificio de planta cuadrangular con dos plantas. La inferior está estructurada a partir de una amplia arquería. En la superior, se dispuso un balcón sobre cada uno de los cinco arcos. Su fachada principal está rematada por la Torre del Reloj.
Villaviciosa, escuelas graduadas
Escuelas graduadas
Obra también de Antonio Suardíaz, las Escuelas Graduadas fueron construidas en 1925 en el mismo solar que en otro tiempo albergó la cárcel del Partido y, mucho más atrás, un hospital de peregrinos. Horizontalmente se estructura en tres cuerpos bien diferenciados, quedando el central retrasado con respecto a los laterales.


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Algunas cosas más del concejo de Villaviciosa

Villaviciosa, vista de la ría
Ruta de la ría de Villaviciosa
Villaviciosa, Valdediós
Valdediós, el valle elegido

Villaviciosa, Sietes
Sietes
Villaviciosa, sidrería El Cañu
Sidrería El Cañu






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Otras propuestas


Otros lugares de interés

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Senda costera de Muros de Nalón

Aunque es uno de los más pequeños de Asturias, el concejo de Muros de Nalón llegó a desempeñar un importante papel en la economía regional merced a su estratégica situación en la desembocadura de ese mismo río, cuyo nombre incorpora en su denominación oficial.
Por el puerto de San Esteban salía el carbón arrancado en las cuencas. Hasta allí lo llevaban las chalanas, aquellas barcas que surcaban el Nalón para dejar en la misma orilla del mar la negra carga. Más tarde, serán los vagones del ferrocarril Vasco-Asturiano los que se encarguen del transporte.

Es un concejo pequeño y relativamente reciente, pues no será hasta mediados del siglo XIX cuando se constituya como Ayuntamiento independiente. Pravia, perdió entonces su salida al mar, y Muros se convirtió en un nuevo concejo marítimo, cuya fachada litoral, que discurre entre las playas de El Garruncho, en la misma desembocadura del Nalón, y la de Aguilar, os proponemos recorrer.


Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲
  • Desnivel: 120 metros
  • Itinerario: playa de El Garruncho - Mirador del Espíritu Santo - playa de Cazonera - Alto Las Llanas - playa de Aguilar - Alto Las Llanas - playa de Cazonera - Mirador del Espíritu Santo - playa de El Garruncho
  • Señalización: buena
  • Sendero homologado: forma parte del G.R. E-9
  • Distancia: algo más de nueve kilómetros
  • Duración: alrededor de tres horas y media

Situación y distancias


Distancias por carretera a Muros de Nalón, capital del concejo del mismo nombre


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Cómo llegar al punto de partida. Desde la capital del concejo, nos dirigimos hacia San Esteban de Pravia. Una vez allí continuamos carretera adelante hacia la desembocadura del Nalón. Al final encontraremos un amplio aparcamiento donde podremos dejar nuestro vehículo. Habremos llegado a la playa de El Garruncho, inicio de la senda (ver mapa).




Hay quien llama a esta ruta «la de los miradores», y lo hacen con toda la razón pues hay varios a lo largo del recorrido; otros, como «la de las escaleras» y también la tienen, pues la inicies por donde la inicies nadie te salva de ascender más de doscientos escalones.



Claro está que la subida compensa. A medida que vas ganando altura, las cosas van empequeñeciendo y las panorámicas, preciosas, se van haciendo más completas. Primero, la playa de El Garruncho, protegida por la escollera que da salida al Nalón; luego, todo el litoral oriental hasta la isla de Deva, con la playa de los Quebrantos, en primer término, y el playón de Bayas, al final.





Terminada la subida, llegados al mirador del Espíritu Santo, podremos contemplar también la costa occidental de Muros de Nalón, alcanzando hasta la playa de Aguilar, nuestro punto de destino, y aun la del concejo limítrofe de Cudillero, llegando a divisar el faro Vidio.





Una de las peculiaridades de las sendas costeras asturianas es que no faltan las subidas y bajadas. Caminamos por la rasa, descendemos hasta una playa, ascendemos de nuevo a la rasa... y así una y otra vez. Tampoco son inhabituales los tramos que discurren por bosquetes de pinos y eucaliptos. La de Muros no es una excepción; abundan los pinos, los eucaliptos y, de vez en cuando, los laureles aparecen en los bordes del camino. Así sucede en las proximidades del mirador La Atalaya, colgado sobre la playa de Cazonera.

Durante casi un kilómetro, el sendero intentará seguir la silueta de La Cazonera, acercándose y alejándose del borde del acantilado. Atravesamos nuevos bosquetes; salvamos un arroyo por un puente de madera y alcanzamos el denominado Alto Las Llanas. El camino prosigue durante un pequeño tramo en dirección sur para iniciar luego un descenso de varios centenares de metros hacia la playa de Aguilar, que ya tenemos a la vista.

En los tramos de mayor pendiente, el sendero discurre por escalones que algunos prefieren eludir, caminando por el borde de la escalera. Sea como sea, el desnivel es el que es; y ahora se baja y luego habrá que subirlo. La Naturaleza tiene estas cosas. El corazón lo agradecerá.

Llegamos. Mejor dicho, estamos llegando. Allí abajo está la playa de Aguilar, la más conocida de Muros de Nalón y una de las más apreciadas por nativos y visitantes.



Situada en un lugar resguardado, al fondo de una ensenada, ciertamente la de Aguilar es una playa con muchos atractivos. Con todo, creemos que uno de los mayores se encuentra en los aledaños: la playa de Xilo, de la que sólo está separada por la punta de El Castiello.

Una preciosidad que tendremos de nuevo ocasión de contemplar desde lo alto cuando iniciemos el camino de regreso. Ventajas de las escaleras: nos permiten contemplar maravillas como ésta.

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martes

Museo del Jurásico

Colunga, Museo del Jurásico, vista exterior El oriente de Asturias es una de las zonas de España donde se encuentra un mayor número de huellas fosilizadas de dinosaurios.
En la denominada Costa jurásica asturiana (litoral de los concejos de Villaviciosa, Colunga y Ribadesella) se han localizado un total de nueve yacimientos de icnitas de dinosaurios.
De entre todos ellos sobresale el de la playa de la Griega, el primero en descubrirse y el que conserva las que, según dicen los entendidos, son las huellas de saurópodo más grandes del mundo.

De ahí que no sea de extrañar que cuando se pensó en levantar un museo dedicado a estos grandes reptiles y a la era geológica en que les tocó vivir, se eligiera un lugar próximo a esta playa colunguesa.

El Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) está enclavado en un alto situado a medio camino entre Colunga y Lastres, a medio camino entre el litoral, donde se encuentran las huellas petrificadas de los reptiles, y la sierra del Sueve. En el lugar conocido como Rasa de San Telmo (ver mapa), se levanta un edificio con una estructura que imita una huella tridáctila.

Colunga, Museo del Jurásico, vista desde Lastres
Así es que en un espacio de unos pocos kilómetros, los entusiastas de la Paleontología, y más en concreto de esta etapa geológica en la que los dinosaurios campaban a sus anchas, disponen en esta zona del litoral colungués de información privilegiada para conocer un poco mejor cómo era la vida en la Tierra en tiempos del Oviraptor, del Camarasaurus o del Tyrannosaurus rex.

Colunga, playa de La Griega, ignitas
En el exterior, en los acantilados de la playa de la Griega, podemos observar las huellas que varios animales dejaron hace unos ciento cuarenta millones de años, en el suelo fangoso de lo que por entonces sería una laguna costera. Se trataría de saurópodos, unos dinosaurios cuadrúpedos de gran tamaño. También se encuentran huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos, aunque éstas son más difíciles de identificar.

Colunga, Museo del Jurásico Colunga, Museo del Jurásico
En el interior encontramos la una veintena de replicas de estos atractivos animales que nos vamos encontrando a medida que paseamos por sus pasarelas elevadas. Allí está la del gigantosaurio, el mayor de los dinosaurios carnívoros; allá, un deynonichus (Garra terrible); en otro lugar, una pareja de tiranosaurios...

Colunga, Museo del Jurásico Colunga, Museo del Jurásico

Junto a estas réplicas de gran atractivo para los visitantes, en especial para los niños, que representan en torno al veinte por ciento del total, el equipo científico del museo ha conseguido recuperar más de quinientas piezas fósiles, lo que ha permitido contar con una de las más importantes colecciones de icnitas de Europa y la que se considera la más completa colección de vertebrados del Jurásico en España. No faltan tampoco algunos fósiles invertebrados, como los vistosos ammonites, una subclase de cefalópodos extinguidos.

Colunga, Museo del Jurásico
Gracias a la doble tarea de divulgación e investigación seguida desde su inauguración en el año 2004, el Museo del Jurásico de Asturias se ha convertido en el más visitado de la región, con cerca de doscientos mil visitantes al año.

Importante. Cierra los lunes tarde y el martes todo el día.
Tarifas especiales para niños (hasta once años), mayores de 65 y grupos.
Más información: http://www.museojurasicoasturias.com/

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Propuestas

 

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miércoles

Pico La Teyera: una cima muy agradecida

Aller, pico La Teyera, vistas hacia el suroccidenteA nadie se le escapa que, dándose las mismas condiciones de visibilidad, cuanto más alta sea una cima mejor perspectiva tendremos de todo cuanto desde allí se pueda divisar.
De ahí que nos resulte fácil admitir que, en Asturias, las vistas desde alturas superiores a los dos mil metros son espectaculares, aunque, para ascender a tales cotas se requiera un esfuerzo que no siempre está al alcance de todo el mundo.
No obstante, hay en la región otras cimas que, requiriendo un esfuerzo menor, ofrecen panorámicas no menos deslumbrantes. Tal sucede con las que se encuentran en las sierras costeras (Pienzu, Mofrechu...). Tal sucede también con el pico La Teyera, atalaya situada a 1557 metros de altitud, pero que tan sólo nos exige un ascenso de unos trescientos cincuenta metros, ya que una antigua carretera minera nos deja en una cota próxima a los 1200.

Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲▲
  • Desnivel: 350 metros
  • Distancia: trece kilómetros
  • Duración: cuatro horas
  • Señalización: sin pérdida

Situación y distancias


Distancias por carretera a Cabañaquinta, capital del concejo de Aller
Aller, situación y distancias
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Aller, pico La Teyera, inicio de la ascensiónEn la rotonda de la AS-112 que se encuentra en Corigos, a unos cinco kilómetros de Cabañaquinta, tomamos la desviación que nos conduce a Coto Bello: una carretera de ocho kilómetros con una pendiente media de más del 8% que nos llevará hasta la majada de Ranoriu o de Cotobeyo, que de las dos formas es conocida, situada a casi mil doscientos metros de altitud.
La carretera lleva asfaltada unos pocos años. Antes era una pista de grijo que daba acceso a una antigua explotación minera a cielo abierto. De ese pasado reciente tan sólo se conserva un edificio, destinado a usos hosteleros, y una inscripción en piedra: «Hullera de Aller. Minas de Coto-Bello. Jefatura de explotación».

Aller, pico La Teyera, vista de Peña Mea desde Coto Bello Aller, pico La Teyera, vista de la sierra de Cuaña desde Coto Bello
¿Qué os decíamos? Nada más abandonar el vehículo, sin apenas empezar a caminar, ya podemos disfrutar de unas panorámicas impresionantes: al este la inconfundible silueta de Peña Mea a cuyos pies se sitúa la localidad allerana de Pelúgano; al sur, la sierra de Cuaña.

Aller, pico La Teyera, vista desde Coto Bello
Aunque desde la majada del Ronoriu donde nos encontramos son varias las rutas que podríamos seguir, fijemos nuestra vista en nuestro objetivo: el pico La Teyera y tomemos el camino hacia el suroeste que nos conducirá hasta sus pies.

Aller, pico La Teyera, sendero hacia la cumbre Aller, pico La Teyera, sendero hacia la cumbre
No hay pérdida posible, por más que sean muchos los caminos que recorren estos terrenos, hoy verdes pastizales y no hace tanto tiempo desgarradas aberturas por donde se extraía el negro combustible.
Desde la altura se pueden obsrvar los esperanzadores avances de la regeneración vegetal.

Aller, pico La Teyera, vista de la regeneración de la antigua explotación de Coto Bello
El pico La Teyera se encuentra en la sierra de Murias y Santibáñez, línea divisoria entre los valles de los ríos Aller, al norte, y Negro, al sur. Durante el trayecto tendremos ocasión de asomarnos para contemplar estampas como las que dibuja el río Negro camino de su encuentro con el Aller. Al fondo, la sierra del Aramo.

Aller, pico La Teyera, vista del valle del río Negro
A medida que nos aproximamos La Teyera vamos vislumbrando los perfiles de montañas cuyos nombres de raigambre montañera: Monsacro, La Mostayal, Peña Ubiña, Peña Mea, Retriñón, Torres, Peña Santa...

Aller, pico La Teyera, proximidades de la cima Aller, pico La Teyera, proximidades de la cima










Llegados a la base del pico, no hay que tener prisa por ascender. Es mejor continuar el sendero hasta encontrar una vía de acceso libre de matorral que nos llevará con poco esfuerzo hasta la cumbre.
Algunas de las montañas que desde aquí observamos ya nos han acompañado durante el camino.

Aller, pico La Teyera, vista de Peña Mea desde la cima
Al noreste la omnipresente Peña Mea y, más atrás, Peñes Negres, Peñamayor y la Sierra del Sueve

Aller, pico La Teyera, vista del Macizo Central de los Picos de Europa desde la cima
Al sureste, el Macizo Central de los Picos de Europa, donde distinguimos la silueta de Peña Santa de Enol.

Aller, pico La Teyera, vista de los Picos de la Liebre desde la cima
Al sur, la sierra de Cuaña con los Picos de la Liebre.

Aller, pico La Teyera, vista de Peña Ubiña desde la cima
Al este, la imponente silueta de Peña Ubiña.

¡Tanto por tan poco! Ya me diréis si no es agradecida esta cima.


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