lunes

Lastres: un esplendoroso balcón con vistas

Colunga, Lastres, vista generalSu silueta ya ha aparecido varias veces en este espacio. La hemos visto desde el Sueve ( pico Sol de Miguel o picu Pienzu) y desde el sendero que une la playa de La Isla con la de La Griega).
Toca ahora meternos dentro de la postal y recorrer pausadamente sus intrincadas calles. Toca ahora saborear las incomparables vistas que se pueden contemplar desde sus balcones. Toca ahora echar la vista hacia esos miradores desde los cuales en otras ocasiones hemos admirado este esplendoroso balcón colgado sobre el Cantábrico.


Colunga, Lastres Colunga, Lastres

Al visitante no le hace falta más que adentrarse en cualquiera de las calles que se entrecruzan con la principal vía de comunicación, la que une el muelle pesquero con la iglesia parroquial, para percibir las mil historias que se han vivido en este escenario. Historias que hablan de mareas y de comercio, de salazones y ballenas, de galernas y de naufragios.

Colunga, Lastres, vista del puerto
Todo empezó en el puerto. Mejor dicho: todo empezó con la actividad pesquera a la que de manera principal se dedicaban sus primeros pobladores. Ya en la Edad Media existía un pequeño fondeadero que los pescadores del lugar habían construido a sus expensas. Según parece, la intensidad de las actividades pesqueras y comerciales que allí se desarrollaban puso en evidencia la insuficiencia de aquel primitivo muelle. Hasta tal punto era patente que en 1551 se promulgó una Provisión Real para la construcción del puerto de Lastres.

Colunga, Lastres Colunga, Lastres

El impulso de la actividad pesquera y comercial que la construcción del nuevo muelle propicia será la base de la prosperidad que vivirá la localidad durante los siglos XVII y XVIII. El caminante encontrará a la vuelta de cualquier esquina sobradas muestras de ese esplendoroso pasado.

Colunga, Lastres Colunga, Lastres

Muchas fachadas hablan de las ventas de grandes partidas de pescado en conserva, bien fuera en escabeche o salazón. De los buenos cuartos llegados a Lastres desde los mercados de Soria y Palencia. No pasa desapercibida la utilización de sillares para enmarcar puertas y ventanas. Tampoco la proliferación de balcones y corredores.

Colunga, Lastres Colunga, Lastres

Claro está que la industria conservera necesitaba de buena pesca que le suministrara la materia prima. A la pesca del bonito, de la sardina... y de la ballena. Aunque no sé si en este caso será mejor utilizar el término «caza». Bueno, de pesca o caza de la ballena saben mucho estas empedradas calles, que conocieron la llegada de distinguidas familias que decidieron asentarse en Lastres atraídos por los altos beneficios conseguidos con la carne, la grasa y la osamenta de un animal del que se aprovechaba casi todo.

Tanto el Gremio de Mareantes como algunas de las personas enriquecidas con el comercio y la industria destinaron parte de sus ingresos en la construcción de algunos de los edificios más emblemáticos de la localidad.
Colunga, Lastres, iglesia de Santa María de Sábada
Iglesia de Santa María de Sábada
Dado el mal estado que presentaba la anterior y contando con varios miles de reales procedentes de una legación testamentaria, a mediados del siglo XVIII se decidió construir una nueva iglesia parroquial.
La construcción, iniciada en 1757, se atribuye al maestro de obras Manuel Reguera, autor también de los ovetenses palacios de Inclán y de Velarde, del Hospicio Provincial (actualmente Hotel de la Reconquista), del balneario de Las Caldas, de la parroquial de Luanco. Tiene planta de cruz latina con nave única que se cubre con de bóveda de cañón y cúpula sobre pechinas en el crucero. La torre campanario fue levantada en una fase posterior, entre los años 1791 y 1794.

Colunga, Lastres, Torre del reloj
Torre del reloj
Aunque parece ser que su origen data del siglo XV, el edificio actual es obra del XVIII y fu construida por iniciativa del Gremio de Mareantes. Es de sección cuadrada y cuenta con cuatro plantas.


Colunga, Lastres, casona de Pedro Suérperez
Casona de Pedro Suerpérez
Esta vivienda construida en el siglo XVIII está ubicada en un solar con fuerte pendiente, razón por la cual las tres plantas que observamos en su parte delantera se convierten en dos en la trasera. La baja tiene portada central y dos vanos adintelados. En la primera se ubica el escudo familiar. En la segunda, un corredor volado realizado en madera.

Colunga, Lastres, palacio de los Robledo
Palacio de los Robledo
Conocido también como El cuartel, por haber desempeñado esta función durante la invasión del ejército napoleónico, fue construido a finales del XVII, siguiendo el esquema de los palacios barrocos urbanos que por entonces se construyeron en otros lugares de Asturias.
De planta cuadrada, presenta una fachada de orientación vertical. En la tercera planta, sobre el balcón central, está colocado el gran escudo de los Robledo, una de las familias más importantes de la localidad.
Colunga, Lastres, capilla de El Buen Suceso

Capilla de El Buen Suceso
A diferencia de otras de la localidad no es un edificio exento, separado de otras construcciones, sino que dos de sus fachadas están adosadas a viviendas contiguas. Construida en el siglo XVI, es de reducidas dimensiones. Una celosía permite contemplar el interior donde se guarda un retablo de Luis Fernández de la Vega

Colunga, Lastres, capilla de San José






Capilla de San José

Por encargo del Gremio de Mareantes se edificó esta capilla en el barrio del mismo nombre. De planta de cruz cuadrada, la entrada está precedida de un amplio pórtico. En su interior se conserva un retablo de Luis Fernández de la Vega realizado en el último tercio del siglo XVII.




Colunga, Lastres, capilla de San Roque
Capilla de San Roque
En el denominado campo de San Roque se levanta esta capilla que, no hay dos sin tres, también alberga en su interior un pequeño retablo barroco, que data, según la inscripción que se conserva, de 1619. Con todo, lo más atractivo para el visitante que hasta aquí se acerca es el lugar en el que la capilla está enclavada: un privilegiado mirador con vistas a la incomparable sierra del Sueve y a buena parte del litoral del concejo de Colunga.


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Propuestas

 



Otros lugares de interés

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De la playa de Foxos a la playa de Torbas

Son muchos los atractivos que el sendero costero de Asturias (incluido en el GR E-9) ofrece al caminante. De algunos de ellos ya hemos ofrecido alguna muestra en anteriores artículos. La propuesta que hoy os proponemos discurre por el concejo de Coaña, por un itinerario que nos permitirá visitar playas poco concurridas, como la de Foxos, Arnelles, La Figueira o Torbas; caminar por las empinadas estampas de Ortiguera o deleitarnos con los abruptos acantilados que se adentran en el Cantábrico.

Características
  • Tipo: lineal
  • Dificultad: ▲▲▲▲
  • Itinerario: playa de Foxos - Ortiguera - Medal - Loza - playa de Torbas - Medal - Loza - Ortiguera - playa de Foxos
  • Señalización: buena
  • Sendero homologado: forma parte del G.R. E-9
  • Distancia: dieciocho kilómetros
  • Duración: cuatro horas y media

Situación y distancias


Distancias por carretera a Coaña, capital del concejo del mismo nombre

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Cómo llegar al punto de partida
El acceso a la localidad de Foxos, situada a unos nueve kilómetros de la capital del concejo, se realiza por la carretera local CN 4, que pasa al lado del hospital comarcal de Jarrio. Una vez en Foxos, tomaremos el desvío que tras recorrer seiscientos metros nos conducirá a la playa, lugar donde podremos estacionar el vehículo (ver mapa).

No está nada mal para empezar: esperábamos una playa recogida entre dos brazos de acantilados y encontramos una inmensa llanura de averdosadas aguas que se adentra hacia el sur centenares de metros. Una estrecha línea de escollera limita el encuentro de la playa con la ría de Navia. Enfrente, los gemelos arenales del vecino concejo.


No; no está nada mal para empezar; pero tenemos caminata por delante, así que empezamos a andar carretera arriba en dirección a Ortiguera. Antes de llegar a esta localidad marinera, cuyo faro asoma una y otra vez ante nuestros ojos, nos encontramos con la playa de Arnelles, o Arnielles, que de las dos formas la hemos visto citada.



El acceso al arenal con forma de concha exige descender por una escalinata con decenas de peldaños. Otros tantos habrá que subir para continuar nuestro camino. Cierto es que, una vez arriba y echada la vista atrás, concluyamos que el esfuerzo ha merecido la pena.

Atrás queda, ciertamente, la concha de Arnelles y, más allá, el litoral naviego; al frente, el cabo de San Agustín, un espléndido mirador sobre el Cantábrico presidido por los dos faros, el antiguo y el moderno. En las proximidades se encuentra la capilla de San Agustín, una construcción del siglo XVII que, según parece, vino a sustituir a una antigua ermita levantada en las proximidades.












Desde este privilegiado mirador podemos contemplar la zona de Ortiguera que asciende del puerto hacia La Cabana, lugar donde se encuentra el inicio del sendero señalizado que hemos de tomar. No obstante, antes de dirigirnos hasta allí, decidimos caminar por el barrio de El Cambaral para contemplar las bien conservadas construcciones que allí se localizan.

Siguiendo en dirección sur la carretera del Faro, nos encontramos tres casonas de indianos dignas de ser destacadas. La primera, conocida como Quinta Jardón, testimonia el éxito alcanzado por la estirpe de José María Jardón, marino de la villa enriquecido con el comercio en Argentina. Sus hijos retornaron a la zona parte de la fortuna, construyendo escuelas, parques y carreteras; los vecinos, agradecidos, premiaron a uno de ellos encargando al mismísimo Mariano Benlliure el busto de Fernando Jardón Perissé que desde 1926 preside el parque situado en las proximidades de la Quinta.



No lejos del lugar encontramos otras dos edificaciones que han tenido distinta suerte. La una , conocida como Villa Arbosa, se defiende como puede de las amenazas de ruina total que se ciernen sobre ella; la otra, parece que ha asegurado su pervivencia gracias a los nuevos usos hosteleros a los que ha sido destinada.












Regresamos sobre nuestros pasos para dirigirnos hacia la zona conocida como La Cabana. En la subida contemplamos la zona del faro. No tardando encontramos el sendero. Avanza primero hacia el oeste para girar de pronto hacia el sur, camino de Medal. Abandonamos la línea de costa y se nota, pues el paisaje se tiñe de un verde intenso, moteado por las negras pizarras de las techumbres, la coloreada fachada de alguna vieja escuela reconvertida o el blanco aleteo de las omnívoras gaviotas.





El camino vuelve a aproximarse a la costa, al acantilado de A Figueira. Abajo, la playa del mismo nombre, depósito de cantos y gravas que prácticamente desaparecen durante las pleamares.

Tras una fuerte pendiente, que por supuesto luego habremos de ascender, salvamos un arroyo por un puente de madera y nos adentramos en un inesperado bosque de ribera.













A la salida entraremos en Loza. Dejamos atrás las antiguas escuelas, rehabilitadas no hace mucho, y caminamos en dirección a la playa de Torbas, una preciosidad de playa, de grava y arena, de casi un kilómetro de longitud.

Como quiera que la senda que nos habría de conducir hasta la playa de Castello, en el límite con el concejo de El Franco e inicio de otra ruta aquí contada, se encuentra cortada por los destrozos ocasionados por un desprendimiento, la playa de Torbas se convierte en el lugar de retorno de esta sugerente caminata por el litoral del concejo de Coaña. Toca, pues, emprender el camino de vuelta.

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martes

Bustiello, el poblado minero del Marqués

Bustiello, vista general En la mierense parroquia de Santa Cruz, en una estrecha vega situada en la margen izquierda del Aller y al borde de la carretera AS-112 se levanta el poblado minero de Bustiello (ver mapa), construido entre 1890 y 1925 por la Sociedad Hullera Española, cuyo presidente era el segundo Marqués de Comillas, Claudio López Bru, figura clave en el desarrollo del sindicalismo católico en España, conocido también como «sindicalismo amarillo», que encarna y simboliza el llamado «paternalismo industrial», mediante el cual pretendía controlar a sus obreros y mantenerlos alejados de las organizaciones obreras anarquistas y socialistas.

Cierto es que hubo otras empresas asturianas que construyeron casas, escuelas y economatos para los trabajadores y sus familias, pero la Sociedad Hullera Española quiso con la construcción del poblado de Bustiello poner en práctica su modelo de intervención paternalista industrial, atendiendo tanto al bienestar de sus trabajadores como al control de sus actividades. Les proporciona vivienda, educación para sus hijos y atención sanitaria, pero también pretende ejercer un férreo control social y laboral sobre sus trabajadores, promocionando para ello al Sindicato Obrero Católico, como antídoto frente a la influencia de los sindicatos obreros de clase.

Los trabajadores y sus familias no precisan salir del poblado, pues en Bustiello cuentan con todo lo necesario: iglesia, escuelas, economato, sanatorio (el primero en España construido por una empresa) o casino (donde, además de proyecciones de cine y representaciones teatrales, se fomenta el canto coral y la lectura).

Iglesia (1890-1894)
Como no podía ser de otra manera, la iglesia fue el primer edificio del poblado. Fue proyectada y construida por personal de la empresa. De estilo historicista neorrománico, presenta planta basilical de tres naves. En su interior conserva un altar-retablo de madera decorado con imágenes alegóricas de las actividades económicas en las que participa el marqués (minería, naviera y ferrocarriles).

Mieres, poblado de Bustiello, iglesia

Casino (1895)
El edificio, que en la actualidad es de propiedad privada, fue diseñado por José Revilla y abrió sus puertas en el año 1895 para convertirse en la sede del Círculo Obrero Católico. En la planta baja se instalan las aulas, el salón de actos y la biblioteca; en la superior, la sala de juntas y la vivienda del encargado. Diseñado como espacio de ocio para los habitantes del poblado, los Hermanos de la Salle organizan diversas actividades para los obreros y sus familias (cine, teatro, canto coral...).

Mieres, Bustiello, casino

Viviendas (1898-1925)
En el año 1898 se inicia la construcción de las viviendas para los obreros, con diseños diferentes según la categoría de sus ocupantes. En la parte alta, la más alejada del río, se sitúan las destinadas a los obreros de mayor cualificación y a los ingenieros de la empresa. Buen ejemplo de estas últimas son las conocidas como Chalet de don Isidro y Chalet de Moreno, construcciones de 1898 en las que se combinan algunos elementos de la arquitectura tradicional asturiana, como la galería acristalada, con otros de influencia modernista (cerámica vidriada y decoración vegetal en los vanos).

Mieres, Bustiello, viviendas Mieres, Bustiello, viviendas










Algo más abajo, en terrenos ganados al río Aller, se instala mayor parte del poblado. En calles paralelas y perpendiculares al río se ordenan veinte viviendas pareadas, con cubierta a dos aguas. Se estructuran en planta baja, distribuida en cocina, comedor y un pequeño aseo, y el piso, con dos dormitorios. Cuentan, además, con un pequeño huerto.

Mieres, Bustiello, viviendas Mieres, Bustiello, viviendas

Mieres, Bustiello, viviendas
Escuela de niños (1906)
La planta baja tenía tres aulas con acceso independiente; la planta superior albergaba la residencia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle).

Mieres, Bustiello, escuelas

Sanatorio
(1902)
Situado a la otra orilla del río, está constituido por un pabellón central, dos laterales y uno posterior. En la fachada principal podemos observar algunos elementos decorativos de influencia modernista; en la posterior una galería acristalada.

Mieres, Bustiello, sanatorio
Años más tarde, en cada uno de sus extremos se adosarán dos nuevos edificios: la Farmacia (1924) y la Escuela de Niñas (1921), que constaba de dos aulas regentadas por las Hijas de la Caridad que también tenían a su cargo el sanatorio.

Mieres, Bustiello, sanatorio
El predominio de los sindicatos mixtos (que integraban a obreros y patronos, con el objetivo de dilucidar sus conflictos con espíritu cristiano en el seno de la misma organización), la fama de amarillismo que gozaron entre buena parte de los trabajadores o el papel que asumieron en algunos conflictos, son algunas de las razones que se suelen esgrimir para justificarMieres, Bustiello, monumento Claudio López Bru la escasa implantación que en la mayor parte del país alcanzaron los sindicatos católicos.

No obstante, en aquellas zonas en las que alcanzaron cierto desarrollo se convirtieron en un bastión del clericalismo frente al incesante avance que experimentaron las organizaciones obreras socialistas y anarquistas desde que la Ley de Asociaciones de 1887 posibilitara la libertad de sindicación.

Claudio López Bru (1853-1925), segundo Marqués de Comillas y gran empresario (Compañía Trastlántica, Compañía General de Tabacos de Filipinas, Banco Hispano Colonial, Compañía de Ferrocarriles del Norte, Banca López Bru, Sociedad Hullero Española...), desarrolló una intensa actividad para constituir en España un sindicalismo católico. Un monumento erigido en el año de su muerte, que representa la ofrenda floral de un minero como agradecimiento a su labor, preside el espacio público, que a manera de plaza, se levanta ante la iglesia del poblado.



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