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El balneario de Las Caldas

En unos pocos minutos se puede pasar del ajetreo de la ciudad a la tranquilidad del campo: esa es una de las características del plegado relieve astur.

A tan sólo ocho kilómetros de distancia del centro de Oviedo, en la parroquia de Priorio, se encuentra la localidad de Las Caldas, topónimo que evidencia la existencia en el lugar de aguas termales.

La necesidad de poner coto a las llamadas enfermedades incurables y los beneficiosos efectos medicinales que se atribuían a las «aguas termales azoadas y bicarbonatadas» de Las Caldas impulsaron a la Junta General del Principado a iniciar las gestiones para construir en el lugar una Casa de Baños, obra que realizó en 1776 el arquitecto asturiano Manuel Reguera a partir del diseño realizado por Ventura Rodríguez, al igual que había sucedido en la construcción del Hospicio Provincial (actualmente Hotel de la Reconquista).


El proceso desamortizador llevado a cabo en España durante las décadas centrales del siglo XIX puso fin a la iniciativa asistencial de la Junta, al pasar la propiedad a manos privadas en el año 1859. El nuevo propietario realizó mejoras en el edificio para intentar atraer a Las Caldas a la creciente burguesía regional.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, y aun en las dos primeras décadas del XX, el balneario, Caldas de Oviedo, que era como por entonces se le conocía oficialmente, gozó de merecida reputación entre sus habituales, que no solían faltar a su cita anual (del 15 de junio al 30 de septiembre; en ocasiones, hasta el 15 de octubre) para disfrutar de las carbonatadas aguas y, por supuesto, de las comodidades del hotel y de las emociones del casino.

«Lo constituyen varios edificios, entre ellos dos de moderna construcción y magnífico aspecto, unidos por un bonito puente galería de hierro y cristal, que por sí solo forma un espacioso paseo interior con agradables vistas.
Convenientemente dispuestos y ofreciendo las mayores comodidades, encuéntrase: la fuente donde se sirve el agua en bebida, dos galerías de baños de preferencia, primera y segunda clase, uno general, todos en locales independientes, cuatro estufas naturales, nueve gabinetes de inhalaciones, y dos de pulverizaciones [...]
Últimamente se ha construido otro edificio, de grandes proporciones y destinado a Casino y en el cual se encuentran instaladas salas de billar y café, gabinetes de juego y lectura, escritorio y un magnífico salón de bailes y conciertos...» (Guía del bañista en Caldas de Oviedo, 1900).
Tras los tiempos de bonanza, a partir de los años veinte llegó el declive, provocando el cierre paulatino de sus edificios, hasta el punto de temerse por la conservación del edificio.


En el año 2006 el Ayuntamiento de Oviedo inicia el proceso de restauración de las instalaciones con el objetivo de impulsar la reutilización del balneario.

En abril de 2008 abrió sus puertas el nuevo establecimiento que en la actualidad está integrado por dos hoteles, uno de cinco estrellas y otro de cuatro, un restaurante y diversas instalaciones complementarias.



El visitante del balneario encontrará, por tanto, diferentes edificios que fueron construidos a lo largo de más de trescientos años. El edificio diseñado por Ventura Rodríguez es el que tiene planta curvilínea, de medio óvalo. Originariamente tenía dos plantas, la inferior, con óculos, que acogía los baños; y la superior, con ventanas, que albergaba las habitaciones. El nuevo propietario añadió posteriormente otra más. El edificio situado enfrente, al que se comunica mediante una pasarela de hierro y cristal, se construyó en 1876 para albergar un hotel. Adosado a éste, se encuentra el destinado a Casino, que fue construido en la última década del siglo XIX.


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El queso Casín: uno de los más antiguos de España

una pieza de queso casín
Bien pudiera ser que entre quienes lean estas líneas haya algunos que piensen que lo del queso Casín es algo novedoso, de invención reciente. Quizás sea debido a que sus oídos, en esto de los quesos, están más acostumbrados a otros nombres supuestamente más clásicos, con más solera. Lo cierto es que el Casín es uno de los quesos más antiguos de España, pues ya es conocido desde, al menos, el siglo XIV como lo prueban algunos documentos de ese tiempo que constatan la elaboración de «bonos dolze quesos assaderos» en las tierras del concejo de Caso. Desde entonces se ha venido elaborando con la técnica del amasado, sistema mediante el cual se van uniendo en una sola pieza varias cuajadas de pequeño tamaño: se amasa varias veces y siempre una sola vez por semana. Con este procedimiento se obtiene una pasta más seca y compacta, lo cual posibilita que el producto sea más duradero.

logo de la denominación de origen queso casínNo podemos decir, por tanto, que el Casín sea un queso de hace dos días. Lo que sí es relativamente reciente es la aprobación de la Denominación de Origen Protegida, que data del año 2006. De acuerdo con la normativa que lo regula, el casín se elabora en los concejos de Caso, Piloña y Sobrescobio con leche de vaca, o con la mezcla de ésta con la de oveja y cabra, mediante el sistema tradicional de amasado. El resultado son pequeñas piezas, de un peso que oscila entre los 250 y los mil gramos, con forma cilíndrica-discoidal irregular. El queso, de color amarillo oscuro, casi pardo, tiene un aroma potente y un sabor fuerte, persistente y picante.



Queso Casín, zona de producción
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OTROS ENLACES REFERIDOS A GASTRONOMÍA


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